EL SPOT 2000

El  cuento 5

Con gusto les invitamos a celebrar en el blog. Minificciones de EL CUENTO, revista de imaginación, y pedimos, a quienes no lo hayan hecho nos regalen un Me gusta.

El día de hoy a las 16:00 hrs publicaremos la entrada 2000 del blog “Minificciones de EL CUENTO, revista de imaginación”,( www.minisdelcuento.wordpress.com )después de 15 meses de publicaciones continuas.

Gracias a los incontables visitantes anónimos que llegan a través de los buscadores y sobre todo de los 301 seguidores de Facebook, hasta ahora podemos contabilizar: 

87 500 lecturas.

En 53 números de El cuento, revisados; 1573 minificciones de 770 autores (376 semblanzas de ellos en la Galería de autores)

Los más: 

Países que más nos visitan: México, Argentina y Colombia

Autores más visitados: Frida Kahlo. Edmundo Valadés y Vladimiro Rivas Iturralde.

Minificciones más leídas: : “Tráfico de sueños” (Octavio Paz), “Un cuento para después de hacer el amor con una mujer a la que posiblemente no volvamos a ver “(Marco Tulio Aguilera Garamuño) y “El que no tiene nombre” (Fermín Petri Pardo).

Nuestros visitantes llegan principalmente de: Google.com.mx/search, Google.com.mx/Ingres y Facebook.

Blogs que refieren más visitantes: arcaficticia.com, eduardoberti.blogspot.com y losmartesmicro.blogspot.com.

Términos más usados en buscadores: tráfico de sueños octavio paz, augusto Monterroso, “jorge rein”.

Seguidores que más comentan: Rosio, Armando Alanís Canales y miriam chepsy.

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Visítenos y lean muchas minificciones de tal forma que al final del año rebasemos las 100 mil lecturas.

Tierra de bienaventurados


Los bienaventurados le dicen: “Dios nos puso en esta tierra, porque somos santos, pero no inmortales”. No tienen “vino, ni campo labrado, ni trabajos de madera o hierro, ni tienen casa ni edificio, ni fuego ni espada, ni hierro forjado o no forjado, ni plata, ni oro, ni aire demasiado denso ni demasiado sutil” Tienen esposas sólo durante el tiempo suficiente para engendrar dos niños, y después de eso se retiran de la compañía de los demás y viven castamente, sin saber que hayan conocido jamás la relación marital. Uno de los niños está destinado al matrimonio y el otro a la virginidad. “Y no hay cuenta de tiempo, ni semanas, ni meses, ni años, pues todo nuestro día es un solo día… La fruta de los árboles cae espontáneamente, para que la comamos, a la sexta hora” “Pero cuando llega la época de los cuarenta días, todos los árboles cesan de producir fruta, y el maná que (Dios) concedió a nuestros padres llueve del cielo…” Los bienaventurados mueren al fin en paz, amor y quietud, “porque no tenemos tormento, ni enfermedad, ni dolor en nuestros cuerpos, ni agotamiento, ni debilidad…”

Regresa Zósimo como llegó. Los árboles se inclinan, lo reciben y lo pasan al otro lado. Vuelve la tormenta a recogerlo en sus alas, y el camello lo conduce otra vez en su lomo a su punto de origen.

Howard Rollin Patch
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 571

Trivial


Me levanto poco antes del amanecer, después de una noche bastante buena; un viento bastante fuerte ahuyenta las nubes bajas; cielo de pizarra; no hay ni un rayo, ni una sonrisa del cielo a la tierra; árboles desnudos; enormes vuelos giratorios de chovas y de cornejas por encima de la avenida y del patio de la granja. Admirable unanimidad de todos los elementos del paisaje; iba a decir: sinfonía. En su género, no puedo imaginarme nada más bonito. Se hubiera dicho un cuadro pintado por una artista con un sentido extraordinariamente sutil y agudo de las conveniencias. Y no sobra nada. Un poco después, los tonos se reanimaron; la sinfonía se complicó; el hechizo quedó roto. Ya no era más que un trivial paisaje de invierno.

André Gide
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 556

Clemente Airó

 

Clemente Airó

(1918-1975)

La vida se nos presenta, constante,

pero en fragmentos, circunscrita

al momento en que vivimos.

El conjunto no se abarca.”

Clemente Airó.

LA VOZ DE UN FORJADOR DE LA NOVELA MODERNA COLOMBIANA

El novelista y crítico de arte Clemente Airó pertenece a la generación más joven del exilio, junto a otros, como Roberto Ruiz, Francisco Fe Alvarez, Ricardo Bastid, Manuel Lamana… Sin embargo, Airó es un escritor muy especial dentro de los del exilio, pues habiendo otros tratados temas de sus países de acogidas, pocos tan plenamente arraigados como el escritor madrileño en la sociedad colombiana.

Clemente Airó nace en Madrid en 1918 y muere en Bogotá el 21 de junio de 1975. Al finalizar la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco emprende el camino del exilio, desde 1940 reside en Colombia, donde se gradúa en Filosofía y Letras y donde ha explicado en diversas universidades. Su labor cultural en su país de adopción ha sido notable como crítico y colaborador de periódicos y como fundador y sustentador de la revista Espiral —Revista de Letras y Arte— , que se publica desde 1944 hasta la muerte de su creador. Igualmente crea, dirige y mantiene la Editorial “Iqueima”, de Bogotá, donde aparecieron más de 150 títulos -Ediciones Espiral-, principalmente dedicados a la literatura colombiana contemporánea. Se integra completamente en el país de acogida tal como se comprueba en los temas y personajes de su obras. Airó, perteneciente al grupo de los escritores de la época de “La Violencia”, está considerado uno de los forjadores de la novela moderna colombiana.

Airó tiene una notable producción narrativa y, si bien, también estuvo tentado por el ensayo (Las letras y los días; 1956), publica numerosos cuentos y una importante obra novelística. Entre las colecciones de cuentos señalamos: Viento de romance (1947), Cardos como flores (1955), la segunda edición apareció con el título Nueve estampas de alucinado (1961), 5 y… 7, Cuentos de una misma historia (1967), Donde no canta el gallo y otros cuentos (1973) y Fuera de concurso (1973). En sus novelas Yugo de niebla (1948), Sombras al sol (1951), La ciudad y el viento (1961) y El campo y el fuego (1972), se observa una unidad dada por la constante temática de Airó de presentar al hombre en un marco social y geográfico que le condiciona y su lucha frente a él. En toda su obra novelística late el interés por el concepto existencial del hombre, como una constante en los problemas del mundo moderno, y sus personajes y sus temas tienen una ubicación latinoamericana. La ciudad y el viento, su novela más importante, es una fuerte denuncia social de la corrupción política de las clases dominantes y de la ascensión social mediante la picaresca, la adulación e incluso el delito, al tiempo que clama la soledad del hombre perdido entre la muchedumbre. Airó publica en 1964 un reportaje de viajes con el título Cielos y gentes y póstumamente se ha publicado su última novela Todo nunca es todo (1982). Y siempre, en su largo exilio esperando… “algún esclarecimiento, la luz que necesitaba”[1].

 

 

La calle


… ancha, estrecha, sube o baja plana como regla plana. Recta o curva. Flor que aspira y olvida. Múltiple de brazos, de hojas, de labios. Guarda resonancias, caracola viva. Áspid, vigilante amenaza. Astuta como gato nocturno. Casa paloma. Vamos tú y yo, el obrero, el gerente, el oficinista y el ingeniero. Andan las sílabas del mar humano. La calle tiene pisadas vivas de siglos. Clamores, reclamos. Miradas rodantes y el ruiseñor que perdió la infancia. Ella emboba o despierta. Fuegos fatuos y remolinos de estatuas. La calle conduce al bautismo, a la boda, a la sepultura.

“Torres Romero fue atropellado por una camioneta fantasma después de 56 años de cruzar la calle. El occiso era casado y padre de varios hijos”.

Clemente Airó
No. 30, Mayo 1968
Tomo V – Año V
Pág. 564