Vendedor de senos en oriente


Era interminable la mostración de bellezas, de matices, de agilidades, cuando el vendedor de senos, se daba cuenta de que era un rico o un entendido el que quería un par de senos, si no iguales, muy parecidos el uno al otro.

—Se puede llamar al perito —acababa diciendo—, se puede llamar al perito, para que haga los cálculos de la geometría y le demuestre que son iguales.

Ramón Gómez de la Serna
No. 36, Mayo-Junio 1969
Tomo VI – Año V
Pág. 392

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