Maniqueísmo

En la parte superior está la Tierra Santa y resplandeciente de la luz; en la inferior la tierra de las tinieblas. En el pináculo de la primera está el dios impasible; debajo, su hijo frente a frente de Satán, soberano señor de la materia. Las tinieblas se acercaron al reino de la luz y resultó la lucha. La luz victoriosa penetró en el seno de las tinieblas, y éstas se encerraron. Pero la luz es activa y su impulso produjo las formas múltiples y cambiantes que el Universo nos presenta. Ella es el alma de todo lo que existe, el alma universal que en cada ser se expresa de distinto modo. Ella es el verbo que habló por la boca de Zoroastro, de Orfeo, de Sócrates, de Platón, de Jesús y de tantos otros. El mal lo produce la materia; de ella vienen todas las acciones bajas, torpes, irreflexivas, criminales. El hombre es libre, pero en él la materia le impulsa a veces el pecado. Y su espíritu peca, no obstante ser parte de Dios mismo.

Mani
No. 36, Mayo-Junio 1969
Tomo VI – Año V
Pág. 457

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