Las rosas

En el sexto día de la creación, cuando el mundo había nacido, el tiempo que nació con el mundo, marcó el último momento de ese día… Dios se sentía insatisfecho, había creado el paraíso, al hombre y a la mujer en su máxima perfección… pero hacía falta algo, algo sublime y bello, más bello que el hombre, algo que ennobleciera e hiciera más hermosos el mundo y las edades.

Dios rasgó su túnica, pintó los fragmentos con rojo y blanco y amarillo, y así, en infinitas combinaciones creó la más bella flor del mundo: las Rosas. Entonces, Dios, satisfecho del hombre y de las Rosas, descansó el séptimo día.

Cuando transcurrieron las edades y el hombre pecó, el creador lo echó del paraíso y a los rosales los cubrió de espinas. Dios dijo a Adán:

—Ganarás el pan con el sudor de tu frente y si quieres acariciar mis rosas, tendrás que sangrarte tus manos con sus espinas.

… Y cuentan que desde entonces, las Rosas que embellecen la tierra, cubren su tallo con espinas.

Salvador Herrera García
No. 65, Junio-Julio 1974
Tomo X – Año XI
Pág. 610

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