Viaje electrónico

Desesperados al no poder reunirse, él la llamó por teléfono, se introdujo al auricular y desembarcó junto a ella.

Todos los días siguieron haciéndolo, hasta que él marcó un número suspendido y quedó sin salida, atrapado para siempre entre cables, líneas, frecuencias y zumbidos telefónicos.

José Barrales V.
No. 65, Junio-Julio 1974
Tomo X – Año XI
Pág. 682