Hindú

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Gautama, que es un espíritu contemplativo, expresa así su primera iluminación:

De la ignorancia vienen los Sankharas.

De los Sankharas viene la conciencia.

De la conciencia viene el número y la forma.

Del número y forma vienen las seis provincias
.
De las seis provincias viene el contacto.

Del contacto viene la sensación.

De la sensación viene la sed.

De la sed viene el apego.

Del apego viene la existencia.

De la existencia viene el nacimiento.

Del nacimiento vienen la vejez, la muerte, la pena, los lamentos, el dolor, el abatimiento, la desesperación.

Henri Michaux
No. 32, Septiembre 1968
Tomo V – Año V
Pág. 804

Contrapeso

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Sucede que, en ciertas asociaciones, conyugales o amistosas, que suponen la vida en común, el buen sentido de la pareja o de la yunta, queda en cierto modo indiviso y que el exceso de uno de los consortes provoca, a manera de contrapeso, un exceso contrario del otro consorte. Así, el exceso de piedad de la mujer puede llevar al marido al ateísmo; el uno se hace más negligente a medida que el otro, que era sólo ordenado, se hace más minucioso; el uno más avaro a medida que el otro más pródigo. Si el uno pone todo bajo llave, el otro, al contrario, deja todo tirado. Análogamente, vemos en las mandíbulas de los roedores que un diente del maxilar inferior se alarga cuando falta el diente correspondiente del maxilar superior.

André Gide
No. 32, Septiembre 1968
Tomo V – Año V
Pág. 799

La vida

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No era ni siquiera materia y no era espíritu. Era algo entre los dos, un fenómeno llevado por la materia, semejante al arco iris sobre la catarata, y semejante a la llama. Pero, aunque no sacase nada de la materia, era sensual hasta la voluptuosidad y hasta la repugnancia, el impudor de la naturaleza convertida en sensitiva y sensible a ella misma, era la forma impúdica del ser. Era una veleidad secreta y sensual en el frío casto del universo, una impureza íntimamente voluptuosa de nutrición y excreción, un soplo excretor de ácido carbónico y de sustancias nocivas de procedencia y de naturaleza desconocidas. Era la vegetación, el desarrollo y la proliferación de algo hinchado, hecho de agua, de albúmina, de sal y de grasas, que se llama carne y que se convierte en forma, imagen y belleza, pero que es el principio de la sensualidad y del deseo. Pues esta forma, esta belleza, no es llevada por el espíritu, como en las obras de la poesía y de la música; no es tampoco llevada por una sustancia neutra y espiritualmente absorbida, por una sustancia que encarne el espíritu de una manera inocente, como se manifiestan la forma y la belleza de las obras plásticas. Es, por el contrario, llevada y desarrollada por la sustancia que despierta, de una manera desconocida, a la voluptuosidad, por la misma materia orgánica que vive descomponiéndose, por la carne perfumada…

Thomas Mann
No. 32, Septiembre 1968
Tomo V – Año V
Pág. 795

Muda completa

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Me he dado cuenta hacia el mediodía de que mi mal humor de esta mañana, a pesar de una noche de sueño excelente, como no había conocido desde hacía tiempo, se debía también y sobre todo a que no estaba afeitado, a que mi cuello estaba sucio, a que tenía el traje todo arrugado después de dos noches de acostarme vestido, a que mis zapatos estaban sin lustrar, etc. Mi mirada, mi ánimo, no podían fijarse en sitio alguno que no les hiciera daño… una llamada por teléfono de Monthertant vino muy a punto, como un canto del gallo, para poner en fuga a los fantasmas crepusculares. He subido a lavarme, afeitarme y cambiarme de ropa interior, traje y pensamientos.

André Gide
No. 32, Septiembre 1968
Tomo V – Año V
Pág. 791

Agustí Bartra

Agustí Bartra

Agustí Bartra

(Barcelona, 1908-Tarrasa, 1982)

Agustí Bartra nace en la Rambla de Santa Mónica, en el corazón de la ciudad de Barcelona, el 6 de noviembre de 1908. Su familia reside desde 1917 en Sabadell, donde estudia en el colegio de los Maristas. El joven Bartra comienza a trabajar en un almacén de tejidos en 1922. En 1928 se instala en Barcelona, realiza el servicio militar (1929), y trabaja de 1930 a 1935 en una fábrica de sedas de la capital. Ese año, 1935, entra a trabajar en el Ayuntamiento de Barcelona e inicia sus colaboraciones literarias en publicaciones como Mirador.

Después de la guerra, en 1939, pasa a Francia, es recluido en el campo de concentración de Saint-Cyprien, de donde escapa, y luego es confinado en los campos de Argelès-sur-Mer y Agde. Tras su liberación, viaja a París, Burdeos y Casablanca, con destino final en la República Dominicana (1940). Publica una autotraducción de su libro de poemas L’arbre de focbajo el título El árbol de fuegoy, después de varios recitales y colaboraciones en revistas hispanoamericanas, viaja a Cuba en 1941, donde reside cinco meses, y llega a México en agosto de ese mismo año. Allí se reencuentra con Pere Calders, publica algunas obras, e incluso prueba fortuna con la apertura de un taller de carpintería. Es a partir de 1943, cuando, como tantos otros exiliados republicanos, comienza su actividad como traductor.

En 1948, una beca Guggenheim le permite vivir en Brooklyn y Nueva Jersey. Es durante este periodo (1949-1950) cuando traduce al catalán una amplia muestra de la poesía norteamericana contemporánea (Walt Whitman, Emily Dickinson, Edgar Lee Masters, Robert Frost, Wallace Stevens, William Carlos Williams, Ezra Pound, Marianne Moore, T. S. Eliot, E. E. Cummings y Hart Crane, entre otros muchos): la primera edición de este libro, titulado Una antologia de la lírica nord-americanase publica en México en noviembre de 1951; su breve «Prefaci» está firmado en Long Island en mayo de 1950.

Bartra volverá a Estados Unidos con otras becas Guggenheim (1960), impartirá cursos y conferencias en Yale (1961) y ocupará la cátedra Juan Ramón Jiménez de la Universidad de Maryland (1969). Por el camino quedan otros trabajos en México (en una librería, en la editorial Jackson) y algunos viajes (Francia, Italia, Grecia) y, sobre todo, una continua dedicación a la traducción que ocupa no menos de treinta años de su vida, desde mediados de la década de los cuarenta hasta mediados de los setenta. Bartra regresó a Cataluña el 11 de enero de 1970, y pronto se instaló en Terrassa, donde murió el 7 de julio de 1982.

La traducción al catalán de Song of myself, de Walt Whitman, su último trabajo, quedó inconclusa y fue completada y publicada por Miquel Desclot en 1985.

http://www.saltana.org/2/tsr/56.htm

Circe

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“No hay sueños en mí, Ulises. No proyecto sombra sobre cosa alguna. El mundo es como una rueda radiante que comienza a girar cada mañana cuando abro los ojos. ¡Es todo tan sencillo! Un pájaro atraviesa el cielo: vuela, nada más. Una herramienta es brillante y dura: ha sido hecha por el ingenio. El mar está siempre despierto; las piedras duermen siempre. Yo no sueño, Ulises: cuento: una brizna, las estrellas, el aroma del heno, la lluvia, los árboles. Y como no quiero repetir nada, a nada le pido permanencia. La vida es como el agua: tócala con la mano abierta y la sentirás vivir, siempre igual en su fuga. Pero si aprietas la mano para cogerla, la pierdes. Mucha gente ha pasado, de muchas leyes y distintos países, por esta casa de orillas del mar. Y en cada uno la felicidad tenía un nombre diferente; pero se trataba siempre de alguna vieja y arrugada historia que llevaban a cuestas. ¡Quédate, Ulises!”

Agustí Bartra
No. 32, Septiembre 1968
Tomo V – Año V
Pág. 781

Teopompo

Teopompo

Teopompo

(Quíos, 380 a.C.- 323 a.C.)

Fue un historiador griego, posiblemente el más importante del siglo IV a.C.

Nació en la isla de Quíos, en el Egeo. su padre, Damisístrato, le dio una educación esmerada. En las discordias entre Tebas, Atenas y Esparta, su familia se pronunció por Esparta, lo que motivó la salida de su tierra. Se sabe que en Atenas asistió a la escuela de Isócrates. Hizo numersosos viajes para documentar sus obras. La más importante es las Filípicas, formado por 58 libros, centrado en la historia de. En su obra predomina un estilo moralista, distiguiéndose por su crítica a la vida privada de Filipo II de Macedonia a la vez que apoyaba sus acciones políticas. Recibió influencias de Herodoto, Isócrates y Antítenes.

Se ha perdido todo su trabajo, pero es conocido por las largas citas que hacen de él otros autores. Además de las Filípicas escribió unas Helénicas, continuación de la obra de Tucídides, que abarca desde el 410 a. C. hasta la batalla de Cnido. Las Helénicas, parecen ser de menor importancia a tenor de lo poco citada que es, propia de la etapa inicial del autor. Sobre esta obra, el experto en historiografía Arnaldo Momigliano declara que “Teopompo debió pues madurar precisamente en el esfuerzo de proseguir la obra de Tucídides” Momigliano destaca en Teopompo la superación al modelo de Tucídides. La entrada de Filipo invalida el esquema Esparta-Atenas, debiendo adecuar los modelos históricos a la nueva realidad política. También escribió una Diatriba contra Platón y unos Panegíricos. Según Dionisio de Halicarnaso, no sólo fue un gran historiador, sino un orador excelente y uno de los discípulos que honraron más la escuela de Isócrates.

http://es.wikipedia.org/wiki/Teopompo

El anostos

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En los confines del País de los Meropes se encuentra un abismo, el Anostos, lleno de un fluido rojo que no es luz ni tinieblas, por el que corren dos ríos: el río del Placer y el río del Dolor, en cuyas riveras crecen diversos árboles cuyos frutos tienen las mismas propiedades que cada uno de dichos ríos.

Teopompo
No. 32, Septiembre 1968
Tomo V – Año V
Pág. 773

Thomas Mann

Thomas Mann

Thomas Mann
(Lübeck, 1875 – Kilchberg, 1955)
Escritor alemán, premio Nobel en 1929. Criado en Lübeck en el seno de una familia patricia, a la muerte de su padre en 1893 siguió a su madre a Munich, donde trabajó como aprendiz en una compañía de seguros. Más tarde, aprovechando en parte las relaciones de su hermano Heinrich, colaboró con varias revistas, entre ellas Simplizissimus. De 1895 a 1897 estuvo en Italia, acompañando a su hermano.
En su juventud, su postura quedó reflejada en lasConsideraciones de un apolítico, planteadas en gran medida contra el Zola, que había publicado precisamente Heinrich. En 1933, aprovechando una gira de conferencias, y siguiendo el consejo de sus hijos, no volvió a Alemania, sino que se exilió primero en Sanary-sur-Mer, cerca de Marsella, y luego en Küsnacht, junto a Zurich. En esa época no se definió políticamente, se mantuvo apartado de los círculos de exiliados e incluso prometió al ministerio de Propaganda alemán, en 1933, abstenerse de manifestaciones políticas, pues no quería hacer peligrar la relación con sus lectores alemanes ni la edición de José y sus hermanos.
En 1938 se trasladó a California, donde residió hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Desde allí dio una serie de charlas radiofónicas de propaganda para la BBC bajo el apelativo común de Deutsche Hörer (1940-1945, ¡Oyentes alemanes!) y diversas conferencias de orientación antifascista. En 1947 visitó Alemania y participó en la primera reunión de posguerra del PEN-Club en Zurich. En 1952, decepcionado por la situación en Estados Unidos a raíz de la muerte de Franklin D. Roosevelt, volvió a Europa y se estableció de nuevo en Suiza, vastamente honrado a partir de allí por sus conciudadanos alemanes.
La producción literaria de Mann fue enorme y, de entre ella, merece destacarse cronológicamente Los Buddenbrook (1901), novela subtitulada “decadencia de una familia”, que narra precisamente el progresivo declive de una estirpe hanseática en el curso del siglo XIX, sobre el fondo de los procesos de cambio sociológico producidos en esa época. Escrita bajo la influencia del radicalismo cultural de Nietzsche, en sus páginas aparece la oposición entre mundo y arte, lo que será un tema recurrente en el autor.
Tonio Kröger (1903), relato publicado conjuntamente con otros varios, es la biografía de un artista, temáticamente muy cercana a Los Buddenbrook, y, según confesión del propio Mann, la obra que afectivamente le era más próxima. En la novela Alteza real (1909), el heredero de un pequeño principado alemán se casa con la hija de un millonario estadounidense, con lo que sanea el erario y, a la vez, da un sentido a su propia existencia, hasta entonces meramente decorativa: se trata de una “comedia en forma novelesca”, narrada con simpática ironía.
La muerte en Venecia (1913), sin duda la más acabada síntesis de la poética del autor, y una cumbre en el género de la novela breve, presenta a través de sus protagonistas, el músico moribundo y el joven Tadzio, una sutil relación dialécticta entre el apogeo de la belleza y la inevitable presencia de la muerte. En La montaña mágica (1924), vasta novela comenzada en 1912, que pretendía en un principio ser una especie de sátira de La muerte en Venecia,Hans Castorp, patricio alemán internado siete años en un sanatorio pulmonar internacional suizo, vive un proceso formativo: con la excusa de las varias conversaciones que se entrecruzan en ese mundo cerrado, Mann intercala una serie de ensayos sobre múltiples cuestiones y traza un cuadro minucioso de la sociedad europea anterior a la Primera Guerra Mundial.
La tetralogía José y sus hermanos (1933-1943), recreación del relato bíblico pero sin ninguna pretensión de historicidad, refleja la evolución del pensamiento del autor desde el irracionalismo del período 1914-1918, pasando por la democracia burguesa de la década de 1920 y los planteamientos condicionadamente socialistas de la de 1930, hasta su admiración por el New Deal de Roosevelt, que se hace evidente en la última de las cuatro novelas, cuyo eje gira en torno a la síntesis entre cuerpo y espíritu.
En Carlota en Weimar(1939), donde se relata el reencuentro de Goethe, en la culminación de su vida, con Carlota, su amante de juventud, Mann dibuja al representante del clasicismo alemán como el artista que ha logrado la armoniosa fusión en sí mismo entre las personalidades del poeta y el ciudadano.Doctor Faustus(1947), considerada unánimemente su obra maestra, señala en el subtítulo que se trata de “La vida del compositor alemán Adrian Leverkühn narrada por un amigo”. Centrada en el carácter ambivalente del dotado compositor, que cae en manos del diablo, refleja la decadencia y una mezcla de culpa e incapacidad de la sociedad burguesa alemana, desde fines del siglo XIX hasta la actualidad, con una madurez que elude la facilidad de las conclusiones.
Confesiones del aventurero Félix Krull(1954), finalmente, es una renovación de la novela picaresca y al mismo tiempo parodia de la tradicional “novela de formación” alemana. El seductor Félix, hijo de un fabricante de vinos espumosos, cambia nombre y rol social con un aristócrata en un hotel de París, donde hacía su aprendizaje y se va, en lugar de aquel, de viaje por el mundo. El argumento reanuda un tema básico de Mann: la decadencia y la degeneración no sólo son fronterizas del crimen, sino también una posibilidad de ampliar los límites de la existencia. Como acompañamiento de su obra narrativa, aparte de un único drama, Fiorenza(1906), Thomas Mann fue asimismo autor de una ingente producción ensayística.

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/mann.htm

El tiempo

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¿Qué es el tiempo? Un misterio sin realidad propia y omnipotente. Es una condición del mundo fenomenal, un movimiento mezclado y unido a la existencia de los cuerpos en el espacio y a su movimiento. Pero ¿habría tiempo si no hubiese movimiento? ¿Habría movimiento si no hubiese tiempo? ¡Es inútil continuar preguntando! ¿Es el tiempo función del espacio? ¿O es lo contrario? ¿Son ambos una misma cosa? ¡Es inútil seguir preguntando! El tiempo es activo, produce. ¿Qué produce? Produce el cambio. El ahora no es el entonces, el aquí no es el allí, pues entre ambas cosas existe siempre el movimiento. Pero como el movimiento por el cual se mide el tiempo es circular y se cierra sobre sí mismo, ese movimiento y ese cambio se podrían calificar perfectamente de reposo y de inmovilidad. El entonces se repite sin cesar en el ahora, y el allá se repite en el aquí. Y como, por otra parte, a pesar de los más desesperados esfuerzos, no se ha podido representar un tiempo finito, ni un espacio limitado, se ha decidido creer que el tiempo y el espacio son eternos e infinitos con la esperanza de conseguir una explicación un poco más perfecta. Pero al establecer el postulado de lo eterno y de lo infinito, ¿no se destruye lógica y matemáticamente todo lo finito y todo lo limitado? ¿No queda todo reducido a cero? ¿Es posible una sucesión de lo eterno? ¿Es posible una superposición en lo infinito? ¿Cómo poner de acuerdo estas hipótesis auxiliares de lo eterno y de lo infinito con los conceptos de distancia, movimiento y cambio? ¿No queda más que la presencia de los cuerpos limitados en el universo? ¡Es inútil preguntar!

Thomas Mann
No. 32, Septiembre 1968
Tomo V – Año V
Pág. 771

Salidas infantiles

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En casa de los Van Rysselberghe, se citaban salidas infantiles. Aunque las “frases de niños” me fastidian por lo general, consigno aquí las que me parecieron mejores.

El pequeño Bonnier a quien le preguntaron qué hacía en clase:

—Esperar que salgamos.

Tratan de que Francis Y. se compadezca de los padecimientos de Cristo en la Cruz y se indigne contra los miserables que lo han clavado en ella. El chico mira al crucifijo de la pared y dice:

—Tenían que clavarlo para que se mantuviera así.

Cito al pequeño Gérard, quien, cuando le daban una zurra, decía llorando:

—¡Es una pena!

Entre las frases más bonitas, está la de la pequeña Elizabeth, la hija de Théo Van Rysselberge. Un día se hizo un corte y, aterrada al ver correr su sangre, corrió hacia sus padres gritando:

—¡Estoy perdiendo toda mi salsa!

Cuando se le enseñaba a leer, se ayudaba a su memoria por todos los medios. Se le decía que, con A, se hace Alicia; con B, Berta; con T, Théo, etc.

Cuando al día siguiente, le hicieron repetir las letras, le preguntaron: “¿Y con T?” A lo que la niña contestó enseguida: “Con T se hace papá”.

Esta otra frase, del pequeño Claude Laurens. En una merienda de niños, en la que se preguntaba a cada cual qué desearía hacer de mayor, se le oye en esto declarar: “Yo, me casaré con una mujer fea”. Y ante el estupor general añade: “Para hacer reír a mis amigos”.

André Gide
No. 32, Septiembre 1968
Tomo V – Año V
Pág. 766

El zorro y el tigre

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Andando de cacería, el tigre cazó al astuto zorro.

—A mí no puedes devorarme —arguyó el zorro— porque el Emperador del Cielo me ha nombrado rey de los animales. Si no me lo crees, acompáñame; pronto verás como todos los demás animales huyen en cuanto me ven.

El tigre accedió y confirmó lo que aseguraba el zorro: en cuanto los demás animales los veían aparecer, huían despavoridos.

Fábula china
No. 32, Septiembre 1968
Tomo V – Año V
Pág. 752

La modelo

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Natanson me cuenta estas palabras de Maillol:
—¡El modelo! ¡El modelo! ¿Qué me importa a mí el modelo? Cuando tengo necesidad de informarme, voy en busca de mi mujer a la cocina, levanto la falda y ya tengo el mármol.

Todo esto dicho con un fuerte acento del Mediodía.

André Gide
No. 32, Septiembre 1968
Tomo V – Año V
Pág. 751

Impaciencia

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Su infancia transcurrió en la Colonia Roma, su adolescencia en la Colonia del Valle, su juventud en la Colonia Condesa. Cuando alcanzó su madurez empezaron a construir el metro y ella vivía en la Colonia Polanco. Murió de vejez prematura.

Ana F. Aguilar
No. 32, Septiembre 1968
Tomo V – Año V
Pág. 745

En Bali

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Los holandeses están encantados de poseer una isla donde las mujeres llevan el pecho desnudo. Por eso han prohibido la entrada en la isla a los misioneros, que hubieran acabado muy pronto con los pechos al aire y con el interés turístico de la isla.

(Si entra alguno, es secretamente, con el más riguroso incógnito y con pasaporte falso, como un comunista ruso.)

Henri Michaux
No. 32, Septiembre 1968
Tomo V – Año V
Pág. 741

Nicanor Parra

nicanor-parra[1]

Nicanor Parra

(Chillán, 1914)

 Poeta chileno que, junto con Gabriela Mistral, Pablo Neruda y Vicente Huidobro, está considerado uno de los grandes de la poesía de su país, y una de las mayores voces de la lírica latinoamericana.

Terminó el bachillerato en su población natal y se trasladó a Santiago para graduarse como profesor de mecánica teórica y matemáticas. Con una beca del Institute of International Education estuvo durante tres años en la Universidad de Brown, en Estados Unidos. De vuelta a su país fue nombrado director interino de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile (1948) y un año más tarde, gracias de nuevo a una beca, esta vez del Consejo Británico, se trasladó hasta Inglaterra, donde permaneció dos años más.

En 1951 regresó a su país para seguir con su labor docente en la Universidad, hasta que la Fundación Gugenheim le condujo de nuevo a Estados Unidos con el objeto de continuar sus estudios en el campo de la física, lo que le supuso una intensa actividad investigadora que no le impidió desarrollar el ejercicio poético.

Inició su labor literaria en 1937, con la publicación deCancionero sin nombre, aunque ya en 1935 había aparecido el cuento Gato en el camino, en La Revista Nueva. El Cancionero sin nombre fue relegado por el propio autor a su prehistoria poética, aunque destaca por su estilo antihermético, en el ámbito de una corriente que propugna el retorno a la claridad expresiva.

De 1954 es Poemas y antipoemas, su obra fundamental, compuesta por tres partes: Cantos a lo humano Poemas y Antipoemas. En esta obra abandonó su poesía hasta entonces simbólica y desesperanzada por otra más folclórica, irónica, de acentos escandalosos y muy vinculada a la realidad. El libro fue acogido como una obra revolucionaria en el ámbito de la poesía hispanoamericana de aquellos años. Sobre todo en Chile, dominado entonces por el tono solemne y grandioso de Neruda, el coloquialismo del autor significó un profundo cambio e introdujo un modelo alternativo, abierto a la ironía y el humorismo. La antipoesía planteaba una reacción contra la función metafísica de la poesía y su sacralización y se adhería a una línea fundamentalmente antirromántica, comprometida políticamente y desmitificadora.

A partir de allí se le conoció como el antipoeta por excelencia, lo que tuvo confirmación en La cueca larga(1958). Esta obra, que alude en su título al ritmo musical chileno por excelencia, desarrolla el tono antirretórico y popular, abriéndose a las canciones, también debido a la relación del poeta con su hermana, la célebre cantautora Violeta Parra

La década de 1960 fue especialmente activa en cuanto al número de publicaciones de Parra y brillante por sus aciertos.Versos de salón (1962) cambió el sujeto pasivo de los antipoemas por un sujeto activo, muy agresivo y delirantemente enérgico; Discursos, que apareció el mismo año, fue publicado de forma conjunta con Pablo Neruda. Le siguieron Manifiesto (1963) y Deux Poèmes (1963), en edición bilingüe en francés y castellano.

Canciones rusas (1967) es más elaborado, y alterna la antipoesía con la recuperación del lirismo con un neosimbolismo intimista. En 1969 la publicación de Obra gruesa permitió reunir en un solo volumen la “antipoesía” del autor, con la incorporación de nuevos textos. Ese mismo año obtuvo el Premio Nacional de Literatura, que le consagró definitivamente.

Artefactos (1972) inaugura una nueva etapa de su obra: es un libro en forma de caja, que contiene decenas de postales en las que se establece una contraposición entre palabra e imagen. El punto en común de estos textos es la exasperación del sarcasmo, que intensifica su efecto gracias al estilo epigramático. Alrededor del poeta empezaron a manifestarse algunas voces de desacuerdo, precisamente por la ironía feroz que a veces parece lindar con el cinismo. Las polémicas se hicieron más encendidas después de los dramáticos acontecimientos de 1973, cuando el autor fue acusado de mantener una postura ambigua respecto a la dictadura militar.

La última fase de su poesía está representada sobre todo por Sermones y prédicas del Cristo de Elqui(1977), seguida de Nuevos sermones y prédicas del Cristo de Elqui (1978). Inspirándose en un personaje extravagante de la actualidad chilena, el poeta creó a través de esta pantalla un efecto de extrañamiento. Al mismo tiempo, estas obras atestiguan la relación constante del autor con el mundo popular, del que extrae continuamente elementos sugerentes, en formas renovadas. La compilación Hojas de Parra (1983-1996) y Poemas para combatir la calvicie (1996) son sus más recientes publicaciones.

Nominado muchas veces sin éxito para el premio Nobel, recibió en cambio muchos otros como el Internacional Juan Rulfo, el Prometeo de Poesía, el Municipal de Santiago, el Juan Said de la Sociedad de Escritores de Chile, el del Sindicato de Escritores de Chile, el Bicentenario y, en el 2001, el X Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Además, su trabajo poético ha sido estudiado en varias de las más importantes universidades de Estados Unidos, donde se han filmado incluso dos películas sobre su vida y su obra, partiendo de varios de sus recitales[1].

 

 

Rancho de prisioneros

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Cuando daban de comer a los prisioneros recién traídos, fatigados, torpes y hambrientos, aquellos soldados de cuarenta años, ya sensibles a las comodidades del cuerpo, ya conscientes de las limitaciones del alma, se quedaban apoyados en el fusil, mudos, sin cambiar entre sí un guiño ni una mirada. Se entregaban al espectáculo: pensaban, pensaban…

Y veían comer, en silencio, el enemigo; fríos, absortos, como se mira comer a los animales del jardín zoológico: al mono y al elefante, al ciervo y al avestruz, al zorro, a la oca. Así con una sensibilidad renovada, virgínea, miraban comer al hombre –que nunca hasta entonces habían visto comer.

Alfonso Reyes
No. 32, Septiembre 1968
Tomo V – Año V
Pág. 736

La ronda

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¡Quién va! —va dijo con voz fuerte y autoritaria el jefe de la ronda que en aquella noche cruzaba por el puente de la Leña.

Y alzando el farolillo que llevaba oculto bajo la amplia capa de bayeta, descubrió a un individuo que, embozado, avanzaba resueltamente, como quien nada teme y trata de imponer su presencia.

¡Paso!, dijo el desconocido sin detenerse y con la voz del que está acostumbrado a que se le obedezca.

Los hombres de la ronda requirieron sus mosquetes y situáronse en el camino del embozado.
El cual, dejando caer la capa que ocultaba su rostro, no se detuvo un momento y mientras que ponía la diestra en el puño de la espada, volvía a exclamar con voz firme y vibrante: ¡paso!
Los soldados de la ronda palidecieron; su jefe bajó del farolillo y el caballero, con fiero fulgor en la mirada, doblaba la próxima esquina, mientras el oficial permanecía profundamente inclinado.

Era don Miguel la Grúa Talamanca y Branciforte, de los príncipes de Carini, Grande de España de primera clase, Caballero de la insigne Orden del Toisón de Oro, Gran Cruz de la Real y Distinguida de Carlos III, Comendador de Bienvenida en la de Santiago, y de Torres y Canena en la Calatrava, Caballero de San Juan, Gentil Hombre de Cámara de su Majestad, con ejercicio, Consejero del Supremo Consejo de Guerra de continua asistencia, Capitán de la Real Compañía Italiana de Guardias de Corps, Teniente General de los Reales Ejércitos, Virrey Gobernador y Capitán General de la Nueva España, Presidente de su Real Audiencia, Superintendente General, Subdelegado de Real Hacienda, Minas, Azogues y Ramo del Tabaco, Juez Conservador de éste, Presidente de su Real Junta, y Subdelegado General de Correos en el mismo Reino.

Genaro Estrada
No. 32, Septiembre 1968
Tomo V – Año V
Pág. 731

Peligrosas

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Era del tipo de esas tibetanas a la antigua que se casaban hasta con cinco hombres (a la vez, naturalmente) y que sin duda los tenía en línea, y hasta los ponía en penitencia.

He visto a una de esas mujeres, manejando el dinero y dando órdenes, sargentona entre mocetones recios y dóciles de 1.80 m.

Henri Michaux
No. 32, Septiembre 1968
Tomo V – Año V
Pág. 725