Hotel de paso

Me suceden cosas interesantes en los hoteles de paso. Por ejemplo, una noche en un momento dado, Carlos Se paró sobre el colchón vencido a gritar y brincar como un loco. En el cuarto, al lado de la pareja vecina habrá sentido cierta envidia. ¿Cuál cuerpo, cuál juego o tormento podría llevar a un hombre a los extremos del éxtasis? Pues, claro. Unos segundos antes Carlos había prendido el televisor para ver el final del futbol.

Molly Brown
No. 119-120, Julio-Diciembre 1991
Tomo XX – Año XXVIII
Pág. 280

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El clímax del entendimiento

Después de tantos años de confiarse sus vivencias uno al otro y de utilizar al presente para agotar el pasado, de pronto encuentran que no hay futuro.

Al no haber nada más qué decirse, la pareja ha enmudecido.

Tito Javier del Castillo Dávila
No. 119-120, Julio-Diciembre 1991
Tomo XX – Año XXVIII
Pág. 277

José Luis Rodríguez Ávalos

José Luis Rodríguez Ávalos 

José Luis Rodríguez Ávalos

(Guadalajara, Jalisco, México, 1947)

Reside en Morelia desde 1962. Promotor cultural, productor de radio y televisión, director de teatro, escritor y dramaturgo. Premio Nacional de Promoción de la Cultura, México 2002. Fundó el Colectivo Artístico Morelia[1].

Gitanjafo

119-120 top
En el segundo piso está un departamento con una mesita nueva, una pipa de barro; la cama, claro, y por allí la cocina; un tapete, un modular y un cassette de Serrat. En ese segundo piso está un departamento donde vive la mujer que quiero, con una mesita nueva donde ella trabaja y que suele esperarla hasta el día siguiente a comer, una pipa de barro que sabe de jalones de hombres que ya no llegarán a comer; la cama, claro, que conoce de medidas de cuerpo de mujer de ropa de olores de viejo vaivén y por allí la cocina, pequeño refugio de juego de té; se pisa un tapete junto a un modular que toca un cassette donde Serrat me dice en silencio: en aquel departamento del segundo piso donde vive esa mujer que quiero, con todo y mesita nueva, pipa de barro, hombres comida cama y claro, una cocina y más allá un tapete cerca del modular que toca un cassette de Serrat que dice apenas la historia de una mujer querida que vive en un departamento de segundo piso, trabajando en una mesita nueva donde a veces come y voltea y mira aquella pipa de barro que alguien le dio con muchos recuerdos que a veces ha soñado en la cama o que le han asaltado en la cocina al romper un trastecito como juego de té y mejor sentarse en el tapete, al lado del modular, para escuchar el cassette de Serrat, donde se oye como una canción donde narra la historia de un segundo piso, un departamento y una mujer que quiero.

José Luis Rodríguez Ávalos
No. 119-120, Julio-Diciembre 1991
Tomo XX – Año XXVIII
Pág. 275