Sentencias del juez de los infiernos. II

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Contaba el maestro Lu-Chang:

Delante de Yen Wanzi, juez de los muertos, comparecieron el alma de una cortesana y el alma de una mujer que se creía virtuosa.

Yen Wanzi pronunció su fallo:

—Tú —le dijo al alma de la cortesana— vete a la Torre de las Delicias. Y tú —le dijo al alma de la mujer que se creía virtuosa— irás a la Torre de los Tormentos.

—Esto sí que está bueno —se encolerizó el alma de la mujer—. ¿Qué clase de juez eres? ¿A una ramera, que se pasó la vida vendiendo su cuerpo, la destinas a la Torre de las Delicias? ¿Y a mí, que nunca cometí pecado, me envías a la Torre de los Tormentos?

—Con tu lengua de víbora —le replicó el juez Yen Wanzi— sembraste la discordia en tu familia. Por tu culpa se anularon matrimonios, fenecieron amistades, gente que se ama se detestó. A causa de tus chismes muchos hombres se vieron obligados a rasurarse la cabeza y hacerse bonzos. Más te hubiera valido ser como esta cortesana, que jamás ocasionó mal a nadie. En la Torre de los Tormentos aprenderás a que es preferible hacer el bien que evitar el pecado.

Marco Denevi
No. 119-120, Julio-Diciembre 1991
Tomo XX – Año XXVIII
Pág. 319

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