El sobreviviente

Está solo. Es el único hombre que queda sobre la tierra. Lo sabe y esa verdad le atosiga el alma: cree que su destino es atroz. Ignora, sin embargo, que el destino le reserva una verdad aún más horrenda. En efecto, buscando víveres entre las ruinas de la ciudad descubre un espejo. El espejo no lo refleja.

Miguel Bonilla López
No. 119-120, Julio-Diciembre 1991
Tomo XX – Año XXVIII
Pág. 331

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