Contrapeso

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Sucede que, en ciertas asociaciones, conyugales o amistosas, que suponen la vida en común, el buen sentido de la pareja o de la yunta, queda en cierto modo indiviso y que el exceso de uno de los consortes provoca, a manera de contrapeso, un exceso contrario del otro consorte. Así, el exceso de piedad de la mujer puede llevar al marido al ateísmo; el uno se hace más negligente a medida que el otro, que era sólo ordenado, se hace más minucioso; el uno más avaro a medida que el otro más pródigo. Si el uno pone todo bajo llave, el otro, al contrario, deja todo tirado. Análogamente, vemos en las mandíbulas de los roedores que un diente del maxilar inferior se alarga cuando falta el diente correspondiente del maxilar superior.

André Gide
No. 32, Septiembre 1968
Tomo V – Año V
Pág. 799

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