Naufragio

Vino una breve calma como preludiando el final y después las enormes marejadas, barrigas hinchadas a punto de reventar sus excesos, con una fuerza de no creer. Cual titanes llevados por sus bárbaros instintos. O la naturaleza enloquecida que brama sus penas en la mar.
Un terrible drenaje se abrió en círculo, atrajo al débil navío —ya ninguna resistencia serviría—, lo estrujó con furia y se lo tragó hasta las oscuras profundidades acuáticas.

Todo en un instante menor.

…Minutos después volvía el mundo en sí, la tina quedó vacía y desde el fondo el barquito encallado decía adiós.

Irma del Águila
No. 127, Enero – Junio 1994
Tomo XXIII – Año XXX
Pág. 75

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