De aparecidos

Tras escuchar de labios del sepulturero que las historias de aparecidos eran pura invención, regresó a la tumba, colocó cuidadosamente la fría lápida, y se arrellanó en el ataúd.

Cuauhtémoc Reséndiz Núñez
No. 51, Enero – Febrero 1972
Tomo VIII – Año VIII
Pág. 638

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