Imprevisión

En San José de los Cogollos fue donde apareció la bruja. Sólo salía por las noches, pero los muchachos —aquellos mismos que habían hecho hablar a un gato—, descubrieron su escondite y cortaron el rabo de la escoba.

Esa noche la bruja, al querer volar de un tejado a otro, se fue de picada y cayó de cabeza con las patas al aire.

La gente ríe todavía al recordar que la bruja no llevaba calzones.

José Barrales V.
No. 63, Febrero-Marzo 1974
Tomo X – Año IX
Pág. 435

Antídoto

Estiro mi cuerpo entre viejos edificios tratando de apresar los rayos de sol; el calor adormila, siento un sueño pesado y temo no abrir los ojos jamás —esto sucede a diario— como si algún elemento tóxico penetrara, junto con el día, a mi organismo. Corro peligro de caer en la inercia y el bostezo, busco de nuevo el antídoto: un buen baño de agua fría y mi mejor sonrisa ante el espejo.

Magdalena Sofía
No. 63, Febrero-Marzo 1974
Tomo X – Año IX
Pág. 429

Mutación

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Una noche, poco antes de dormirme, cuando todo caía en el silencio y yo quedaba solo en mi habitación rodeado de mis viejos muebles y de las mismas fotografías que había visto durante muchos años, noté que todas aquellas cosas, que más que servirme me habían acompañado durante mi vida, se transformaban. No se alteraba su forma ni su color ni ninguno de sus pormenores físicos; cambiaban su actitud hacia mí, rechazaban la relación amable y protectora que mutuamente habíamos llevado, y me negaban la seguridad que siempre había encontrado en ellas.

Leopoldo Sánchez Lúber
No. 63, Febrero-Marzo 1974
Tomo X – Año IX
Pág. 425