Las hadas

Manuscrito del cuento Las hadas de A. Quiroz con correcciones de Valadés

Manuscrito de “Las hadas” (correcciones por E. Valadés)

A Juan Antonio Ascencio

Las hadas, son hijas del rocío y de la aurora. Cuando pequeñas, semejan libélulas. Se alimentan de polen y pétalos de rosa; habitan en los bosques, jamás en las ciudades. Puede hallárseles bajo la sombra de los árboles, demasiada luz les puede afectar. Si usted encuentra una, guarde absoluto silencio, no se mueva, contenga la respiración y dispóngase a observar. Si ha pasado usted inadvertido, verá como despliega con todo cuidado sus pequeñas alas, translúcidas, con los colores del arco-iris reflejados en ellas. Fije usted su atención y observará que sus cabellos son hilos finísimos de oro; que su cuerpo es perfecto, armonioso y sus piececitos ágiles. Entonces va a percibir que el ambiente empieza a oler dulzón, embriagador: ha caído usted en la tentación. Ahora la tomará con el índice y el pulgar, se la llevará a la boca y se preparará a deleitarse con uno de los más exquisitos manjares que pueda haber…

Adriana Q. de Valadés
No. 100, Septiembre-Diciembre 1986
Tomo XV – Año XXII
Pág. 615

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Proteo

Me fue inventando en el fuego de sus ilusiones. Todas se fueron apagando con lo que le contaban mis amigos. Y un día me miró con el temor que se le tiene a un delincuente. Cuando se fue me vi en el espejo, y di cara a cara con un desconocido.

José Arenas
No. 52, Abril 1972
Tomo VIII – Año VIII
Pág. 795