La lengua de Cervantes

57 top
Tal vez la pinté demasiado Fra Angélico. Tal vez me excedí en el color local de paraíso. Tal vez sin querer le di la pista entre el catálogo de sus virtudes, mientras vaciábamos los tarros de cerveza con pausas de jamón y chorizo. El caso es que mi amigo halló bruscamente la clave, la expresión castiza, dura y filosa como un puñal manoseado por generaciones de tahúres y rufianes, y me clavó sin más ¡puta! en el corazón sentimental, escamoteando la palabrota en un rojo revuelo de muleta; la gran carcajada española que hizo estallar su cinturón de cuero ante el empuje monumental de una barriga de Sancho que yo no había advertido jamás.

Juan José Arreola
No. 57, Febrero-Marzo- 1973
Tomo IX – Año IX
Pág. 503

Anuncios

Gibran Khalil Gibran

Gibran Khalil Gibran

KHALIL GIBRAN

(1883-1931)

Gibrán Khalil Gibran nació el 6 de enero de 1883 en la localidad de Besharre (Líbano). Era hijo de un humilde dependiente de una botica (propiedad de su tío) llamado Khalil, y de Kamila Rahme, la hija de un sacerdote maronita que estaba predicando en Brasil. Kamila se casó en el país sudamericano y tuvo a un hijo al que llamó Butros.

Lamentablemente, su esposo murió a los pocos años de la boda y Kamila regresó al Líbano, en donde conoció y contrajo matrimonio con el padre de Gibran, quien se convertió en su tercer marido.

Como estudiante Khalil se interesó desde niño por el mundo de las artes, las lenguas y la religión. De naturaleza solitaria, no era raro que se quedase maravillado contemplando las bellezas naturales que le rodeaban.

En el año 1894 la familia Gibran, menos su padre que había sido detenido por evasión de impuestos, se trasladó a Boston (Estados Unidos), en donde comenzó a leer ávidamente, siendo influenciado por gente como Friedrich Nietzsche o Walt Whitman.

Conoció también en esa época al fotógrafo Fred Holland Day, quien se convirtió en su mentor en sus actividades artísticas en la ciudad estadounidense.

En 1898 regresó a su país natal, estudiando lengua árabe en la Escuela de la Sabiduría, en donde destacó por su habilidad en el dibujo.

Sus primeros textos fueron publicados en la revista libanesa “Al-Manarah”, una publicación fundada por el propio Gibran junto a Joseph Hawaiik.

Inició también en esta época una serie de viajes por Europa que enriquecieron su bagaje cultural y ensancharon su mente.

En su regreso a Boston, Khalil comenzó una relación con la poetisa Josephine Peabody. Cuando Gibran le propuso matrimonio, Josephine rechazó la oferta. Se casó con otro en el año 1902.

Establecido en el Líbano, la tuberculosis hizo mella en su familia. A causa de esta terrible enfermedad fallecieron su madre, su hermana Sultana y su hermanastro Butros, quedándose sola en Boston su otra hermana, Mariana.

Khalil dejó el Líbano para trasladarse de nuevo a los Estados Unidos para hacerle compañía a Mariana. En 1908 comenzó a ser protegido por Mary Haskell, con la que también mantuvo encuentros amorosos.

Más tarde conoció a la escritora libanesa May Ziadhe, quien se convirtió en su amor platónico, ya que su relación sólo se mantuvo a través de cartas.

En 1917 fijó su residencia en Nueva York, ciudad en la que falleció a la edad de 48 años el 10 de abril de 1931.

La literatura de Khalil Gibran se define por una búsqueda mística de las materias más clásicas del comportamiento y sentir existencial, desde una impresión de bonhomía y conexión natural.

Su obra maestra es “El Profeta” (1923), aunque también destacan “Espíritus Rebeldes” (1903), libro censurado en su país por revolucionario y pernicioso, “Alas Rotas” (1912), texto autobiográfico, “El Loco” (1918), obra influenciada por Nietzsche, o “Jesús, El Hijo Del Hombre” (1928), título en el que setenta y siete personajes dan su opinión sobre Jesucristo, incluido el propio Gibran[1].

 

Perro sabio

57 top
Cierto día pasó un perro sabio cerca de un grupo de gatos.

Al acercarse y ver que estaban muy entretenidos y despreocupados de su presencia, se detuvo.

Al instante, se levantó en medio del grupo un gato grande y grave, el cual miró a todos y dijo: “Hermanos orad; y cuando hayáis rezado un ay otra vez, sin dudar de nada, en verdad lloverán ratas”.

Y el perro, al oír esto, rióse en su corazón y se alejó, diciendo: “¡Ah! Ciegos y locos gatos, ¿acaso no fue escrito y no he sabido yo y mis antepasados antes de mí, que lo que llueve merced a las oraciones, a la fe y a las súplicas, no son ratas, sino huesos?”.

Gibran Jalil Gibran
No. 57, Febrero-Marzo- 1973
Tomo IX – Año IX
Pág. 500

El dado egocéntrico

57 top
Ese era un dado egocéntrico. Cayera como cayera, siempre caía de cara, y con la misma sonrisa entonaba: soy yo, soy yo. Le hacíamos las mil y una al pobre dado: lo lanzábamos desde el balcón, adentro del plato de sopa, o justo antes de que se sentara tía Albertina (105 kilos), lo poníamos sobre el banco. Los insultos de la tía no nos incumbían, se los cargábamos al dado. Pero igual, volvíamos a arrojarlo y zácate, caía de cara y dale cantar: soy yo, soy yo, soy yo.

Una vez al Beto se le ocurrió limarle las aristas. Estuvimos como dos días sin parar hasta que quedó hecho una bolita. Vamos a ver si ahora cantás, dijo el Beto, y lo lanzó sobre las baldosas del patio. Apenas tocó el suelo, el dado empezó a decir: puta que te parió, puta que te parió. Y continuó rodando sin parar y meta cantar: puta que te parió, puta que te parió, puta que teparió…

Julio Cortázar
No. 57, Febrero-Marzo- 1973
Tomo IX – Año IX
Pág. 498