El don de Jahveh

57 top

En aquellos días cayó Ezequías enfermo, para morir. Y fue a visitarlo Isaías, el profeta.

 

—Ordena tu casa —le dijo Isaías— porque morirás.

 

Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared y oró:

 

—¡Oh Jahveh! ¡Acuérdate que siempre hice lo que a tus ojos es grato!

 

Y se quedó solo, llorando.

 

Esa misma noche Jahveh encomendó a Isaías:

 

—Ve y dile a Ezequías que he oído su oración y he visto sus lágrimas. Morirá el día que ya he señalado, pero cuando llegue ese día daré marcha atrás al cielo y a la tierra y a cuanto existe; y los pondré en el punto en que estaban hace quince años. Así, se añadirán quince años a la vida de Ezequías.

 

Y al enterarse tornó a llorar Ezequías:

 

—¿De qué me sirve, oh Jahveh, de que sirve repetir por segunda vez  quince años de mi vida tal como yo la viví, sabiendo cada día lo que me ocurrirá al siguiente? Y si al volver quince años atrás también me borras la memoria de esta existencia que ahora se me acaba  ¿de qué me servirá revivir, si no me doy cuenta? No te pido quince años: ¡dame siquiera quince días, pero que sean nuevos!

 

Jahveh no quiso.

Enrique Anderson Imbert
No. 57, Febrero-Marzo- 1973
Tomo IX – Año IX
Pág. 542

Anuncios

Opina

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s