Era diferente

Desde que la conocí me pareció extraña. Sin embargo, me enamoré de ella tal vez por esa casualidad tan rara que es ser diferente.

Todo en ella era especial y mágico, que cada momento constituía una intensidad en sí mismo y me iba absorbiendo. Mi amor se acrecentaba aún sin estar con ella, el recuerdo era también creación.

Yo también empecé a cambiar desde entonces: era como si cada segundo fuese el primero de mi existencia, un nuevo nacimiento en un lugar diferente donde ella era lo único digno de escucharse, de contemplarse, y, sobre todo, de amarse.

El día que me invitó a su casa sentí una alegría indescriptible, aunque me sorprendió un poco que me citara a las once y media de la noche. Pero pasando por alto ese detalle me presenté puntual a la cita.

Esperé unos minutos después de tocar la aldaba de la puerta, y apareció ella más atractiva y enigmática que nunca. Me saludó amablemente y pasamos al interior de la casa; en la sala estaba reunida toda la familia. Sus padres y sus dos hermanos me saludaron y correspondí en la misma forma, y fue cuando me di cuenta que en nada se diferenciaban a ella; las mismas orejas alargadas, el mismo color mortecino, y, especialmente, esas extrañas cruces brillantes dentro de las pupilas.

Ignacio de la Miyar García
No. 57, Febrero-Marzo- 1973
Tomo IX – Año IX
Pág. 551

Anuncios

2 Respuestas a “Era diferente

  1. Me causa impresión,asombro y gusto encontrar en internet escritos de mi hermano. Soy Fernando De la Miyar García y me gustaría saber si tienen más escritos inéditos de él.

Opina

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s