El presidiario

Todo se debió a un lamentable error, pues en su afán de recuperar su dinero —garantizado con el ojo de marfil y pupila de diamante de Nicomedes— el prestamista le extrajo el ojo natural.

Jorge Alberto Morales S.
No. 58, Abril-Mayo 1973
Tomo IX – Año X
Pág. 609

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