El temblor

Se dejó sentir el terremoto, el castillo empieza a vibrar y de sus torres empiezan a volar las malas costumbres, las viejas creencias, los chismes, las mentiras, la suciedad; la vibración sigue y caen los gobiernos tiranos, las religiones fanáticas, la moral mojigata, la ceguera mental, la televisión. Ya en ruinas huyen del castillo los malos amigos, la obscuridad, los alimentos y bebidas tratados químicamente, el esmog, y demás polutantes. A un lado de las ruinas un arqueólogo desentierra, cientos de años después, una cara de un niño sonriente.

Abraham Dantus B.
No. 58, Abril-Mayo 1973
Tomo IX – Año X
Pág. 621

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