A propósito de Alisdair Bishop

Leyendo un cuento donde un señor era devorado una noche por ratones, pegué un respingo en la cama: Furtivas y amenazantes, las cucarachas corrían de un extremo al otro de mi cuarto. “No seré otro” —dije— y me fui a dormir al hotel de enfrente.

Por la mañana bajé a presentarme al conserje. —¡Ya he oído de usted…! dijo escrutándome maliciosamente desde su afilado rostro de cucaracha.

Se lo conté a mis amigos. Se rieron con risillas chillonas y me obligaron a desafiar la ficción.

“Pues aquí me tienen; esperando como todas las noches.”

Rubén Darío César
No. 58, Abril-Mayo 1973
Tomo IX – Año X
Pág. 668

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