Hastío

Con una mirada entre contemplativa y esperanzada, el creyente fijó sus cansadas pupilas en aquella foto que mostraba a Budha como penitente y que no era más que la reproducción de una figura de piedra procedente de Gandhara y cuya antigüedad de 16 siglos no había disminuido el espléndido trabajo anatómico del escultor desconocido que con tanta fidelidad y maestría inmortalizara la escuálida constitución del ayunador Gautama. Durante unos segundos, el creyente se sintió transportado ante la patética imagen del iluminado. Entonces Budha no pudo aguantar más y bostezó.

Jesús Abascal
No. 58, Abril-Mayo 1973
Tomo IX – Año X
Pág. 677

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