Nuestra historia

Trabajaron desde siempre como hormigas, trayendo y llevando minutos de eternidad sobre sus hombros, clasificándolos con amorosa precisión y atesorándolos en las entrañas de la tierra dentro de gavetas electrónicas. Y cuando, libres al fin, salieron a la superficie y otearon el infinito haciéndolo suyo desde su primera mirada, la única pregunta que se les ocurrió hacerse fue:

¿Cuántas horas-hombre se necesitan para formar un año-luz?

El Tiempo, ese elemento subversivo, sonrió compasivamente desde su celda de preso político y se negó a hacer declaraciones. Ellos, pensando en el invierno, siguieron con su labor de hormigas.

Ana F. Aguilar
No. 47, Julio-Agosto 1971
Tomo VII – Año VIII
Pág. 174

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