Mercantil

Tenía tanta seguridad en sí mismo que se vendió en forma de pólizas.

Efraín González Salazar
No. 47, Julio-Agosto 1971
Tomo VII – Año VIII
Pág. 214

Pidió consejo

Francine Capuzzi amaba al cine desde niña, pues vivía cerca de los Estudios Machine-des-Dreams y en sus infanto-juveniles sueños oníricos “realizaba” el acto sexual con Georges Méliès, tratando de hacerle olvidar “la soledad de vender globos y tocar el cilindro en un parque de París”.

Pero, también, había sido educada en un colegio de monjas.

Por eso cuando Dollyman Zorbuck, de la Fox, decidió lanzarla en su costosa “Cleopatra VII”, FC corrió a contarle el “definitivo” suceso a su guía y modelo en la infancia, la monja pedagogo Justice Becket, quien la desanimó…

Años más tarde JB se lanza al mundo del aplauso como “Sor Alegría”, mientras Francine… tenía el séptimo “hijo” de Méliès (al que bautizara Sinesio).

Frank Dante “”Frante”
No. 47, Julio-Agosto 1971
Tomo VII – Año VIII
Pág. 213

Todo eso era yo

Era un día caluroso, sólo se veía un árbol en la lejanía, yo lo veía desde aquí, el árbol no tenía hojas, sus ramas en formas caprichosas estaban quietas y silenciosas.

Yo no sentía miedo ni pena, sólo lo miraba como quien se ve en el espejo a través del tiempo, ¡con asombro!

Yo también estaba quieta, me sentía muy pequeña, muy lejana, no hablaba, ni siquiera pensaba.

Yo era parte de aquel día caluroso, de aquella lejanía, de aquel árbol sin hojas, de aquella quietud silenciosa.

Todo eso era yo, porque yo ya estaba muerta.

Lilia Morales y Mori
No. 47, Julio-Agosto 1971
Tomo VII – Año VIII
Pág. 207