El rey

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Había una vez un rey… que a pesar de haber extendido su reino por todo el mundo, o precisamente por eso mismo, llegó a sentirse lleno de tedio y de vejez desolada. El mundo le pareció cuadrado y su vida, de cuadritos, en blanco y negro.

Pero un buen día le comunicó a su consejero que dos peones suyos, embarazados de ocho casillas, habían parido dos hermosas y felices damas, como si de lentos sapos encantados hubieran florecido ágiles princesas encantadoras.

Hasta entonces, y de golpe, el rey comprendió que su vida sólo había sido una larga, complicada y tediosa partida de ajedrez y que aunque había conseguido la victoria, de cualquier manera la partida había terminado y otras manos celebrarían por él.

Luis Ignacio Helguera
No. 126, Abril-Julio 1993
Tomo XXII – Año XXIX
Pág. 177

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El niño y la pelota

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a Carmen Guijosa

Perseguía el niño la pelota de colores: subió la pelota al toldo del coche azul; cayó en un charco y luego se sacudió el agua rodando por las calles empedradas. El viento la volvió a impulsar y ascendió a la montaña. Fatigado el pequeño fue tras ella.

La pelota dio un gran salto arrojándose al vacío. El niño también.

Judith Solís Téllez
No. 126, Abril-Julio 1993
Tomo XXII – Año XXIX
Pág. 176