Tragedia meteorológica

Llovía con fiereza y como ello estropeaba mis planes para la velada, me dio mucho coraje. Tomé mi escopeta y disparé contra la nube irreverente; debo haberla matado de seguro, porque desde entonces todas las demás nubes han estado llorando intensamente.

David Cruz Martínez
No. 53, Mayo-Junio 1972
Tomo IX – Año IX
Pág. 62

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