¿Mentira…?

Un suspiro de alivio escapó de su pecho al despertar ¡qué pesadilla más horrible había tenido…! ¡Extendió la mano para encender la lámpara, y ésta chocó en el acolchado de satín; trató de incorporarse y dio con la cabeza en el cristal…!

Carmen Soriano Mena
No. 59, Junio-Julio 1973
Tomo X – Año IX
Pág. 727

La travesía

Al revisar su hora de salida se percató del error. Demasiado tarde. El tren enfilaba ya rumbo a Auschwitz.

Miguel R. Corzo N.
No. 59, Junio-Julio 1973
Tomo X – Año IX
Pág. 721

Brujos célebres

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Desde la antigüedad, sin tener que recurrir a ningún tipo de conjuro, hubo “grandes brujos”. Algunos de ellos fueron: Aarón el Helenista, que vivió en tiempos del emperador Commeno y de quien se asegura que tenía sometida a sus órdenes algunas legiones de demonios, por medio de las “Clavículas de Salomón”. Alberto el Grande, gran mago y hábil astrólogo, quien creó un autómata que le servía de oráculo y resolvía todas las cuestiones que se proponían; el autómata fue destruido posteriormente por su discípulo, Santo Tomás de Aquino, por creer que era una obra o un agente del diablo. Cagliostro, célebre aventurero que se jactaba de conversar con los ángeles y quién instruyó una especie de cábala egipcia, pregonando las ciencias ocultas. María Ana Lenormand, sibila famosísima, nacida en Alezo en 1772 y fallecida en París en 1834, frecuentemente arrestada por considerársele “contrarrevolucionaria por haber hecho muchas predicciones”.

En la revista “Tiempo”
No. 59, Junio-Julio 1973
Tomo X – Año IX
Pág. 720