La creación de Eva

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“Esta se llamará varona, porque del hombre ha sido tomada” (Génesis)

Adán se sintió invadido por un profundo sopor. Y durmió, durmió largamente sin soñar nada. Fue un largo viaje en la oscuridad.

Cuando despertó, le dolía el costado. Y comenzó su sueño.

Álvaro Menén Desleal
No. 13, Junio 1965
Tomo III – Año II
Pág. 527

Bon vino

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El cielo y la tierra son la habitación de las diez mil cosas. La claridad y las tinieblas son sólo huéspedes fugitivos en las cien generaciones. La vida flota como un sueño. ¡Cuán corta es la alegría! Por eso el hombre debe embriagarse cuando tiene vino. No puede entrar una gota en la sepultura. Por esa razón debemos beber vino en las mañanas floridas y en las noches de luna, no dejando para el día siguiente las alegrías presentes. Habríais de ser una deidad vulgar si no experimentases los goces del vino.

Chung-Kuei, Domador de demonios
No. 13, Junio 1965
Tomo III – Año II
Pág. 525

Holocausto en la tierra

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En esa ficción alegórica, Hawthorne prevé un momento en que los hombres, hartos de acumulaciones inútiles resuelven destruir el pasado. En el atardecer se congregan, para ese fin, en uno de los vastos territorios del oeste de América. A esa llanura occidental llegan hombres de todos los confines del mundo. En el centro hacen una altísima hoguera que alimentan con todas las genealogías, con todos los diplomas, con todas las medallas, con todas las órdenes, con todas las ejecutorias con todos los escudos, con todas las coronas, con todos los cetros, con todas las tiaras, con todas las púrpuras, con todos los doseles, con todos los tronos, con todos los alcoholes, con todas las bolsas de café, con todos los cajones de té, con todos los cigarros, con todas las cartas de amor, con toda la artillería, con todas las espadas, con todas las banderas, con todos los tambores marciales, con todos los instrumentos de tortura, con todas las guillotinas, con todas las horcas, con todos los metales preciosos, con todo el dinero, con todos los títulos de propiedad, con todas las constituciones y los códigos, con todos los libros, con todas las mitras, con todas las dalmáticas, con todas las sagradas escrituras que hoy pueblan y fatigan la tierra. Hawthorne ve con asombro la combustión, y con algún escándalo; un hombre de aire pensativo le dice que no debe alegrarse ni entristecerse, pues la vasta pirámide de fuego no ha consumido sino lo que era combustible en las cosas. Otro espectador —el demonio— observa que todos los empresarios del holocausto se han olvidado de arrojar lo esencial, el corazón humano, donde está la raíz de todo pecado, y que sólo han destruido unas cuantas formas.

Narrado por Jorge Luis Borges
No. 13, Junio 1965
Tomo III – Año II
Pág. 523