Novia inconclusa

66 top

La modista, de acuerdo con su larga experiencia, necesitaba dos carretes de hilo blanco para terminar el vestido de la novia. Salvo en los casos en que la hermosa mujer estuviera esperando familia, la misma cantidad servía para unir los flotantes velos. Pero en el último tiempo, sin que mediara ninguna explicación, sigue comprobando que necesita un tercer carrete. La nueva cantidad de hilo se enreda entre los pliegues con un placer sardónico, como si fuera cerrando puertas en el albo laberinto dejando ciertas señales sospechosas. Por último, cuando el novio se dirige al dormitorio siguiendo la interminable huella del hilo untado con pérfido vidrio molido (el mismo que se usa en el juego de volantín cortado) comprende que es demasiado tarde para retroceder y termina ahorcado una vez que cumple con el deber establecido estrictamente por la ley en la luna de miel.

Alfonso Alcalde
No. 66, Agosto-Septiembre 1974
Tomo X – Año X
Pág. 751

Alfonso Alcalde
No. 85, Enero-Febrero 1981
Tomo XIII – Año XVI
Pág. 515

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