Retorno

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Después de tantos años de aventuras, Ulises retorna a Itaca, avanza hacia su casa en la noche, se asoma por una ventana al interior y ve a Penélope que, sentada de espaldas a él, teje su lápiz con figuras.
Y después de considerar en silencio la hermosa, tranquila escena de felicidad hogareña que la mujer ha representado en la tela, Ulises, de puntillas, desanda el camino, vuelve a la playa y a la nave, se embarca y se pierde en el oscuro mar rumoroso.

¡Ah, ese Ulises en pantuflas y contento, ese Ulises ya un poco calvo y gordo, que estaba tejiendo la astuta Penélope!

José de la Colina
No. 114-115, Abril-Septiembre 1990
Tomo XIX – Año XXVII
Pág. 241

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