Original y copia

Me gustaría enamorarme, en una pasión correspondida hasta la locura, de dos hermosas mellizas: comer, bailar, bañarnos y hacer el amor, separándolas y creyendo estar siempre con la otra.

Roberto Bañuelas
No. 128, Enero-Marzo 1995
Tomo XXIV – Año XXXI
Pág. 131

Anuncios

El mapa de los objetos perdidos

128 top

El hombre que me vendió el mapa no tenía nada de extraño. Un tipo común y corriente, un poco enfermo tal vez. Me abordó sencillamente, como esos vendedores que nos salen al paso en la calle. Pidió muy poco dinero por su mapa: quería deshacerse de él a toda costa. Cuando me ofreció una demostración acepté curioso porque era domingo y no tenía qué hacer. Fuimos a un sitio cercano para buscar para buscar el triste objeto que tal vez él mismo habría tirado allí, seguro de que nadie iba a recogerlo: una peineta de celuloide, color de rosa, llena de menudas piedrecillas. La guardo todavía entre docenas de baratijas semejantes y le tengo especial cariño porque fue el primer eslabón de la cadena. Lamento que no le acompañen las otras cosas vendidas, las monedas que he podido gastar. Desde entonces vivo de los hallazgos que el mapa me otorga. Vida bastante miserable, es cierto, pero que me ha librado para siempre de toda preocupación. Y a veces, de tiempo en tiempo, aparece en el mapa alguna mujer perdida que se aviene misteriosamente a mis modestos recursos.

Juan José Arreola
No. 128, Enero-Marzo 1995
Tomo XXIV – Año XXXI
Pág 129

El árbol sagrado

128 top
Reza una antigua leyenda de oriente, que todos los árboles de bosques, plazas, selvas y jardines, no son sino brotes de las raíces milenarias de un solo árbol; del “Árbol Sagrado” que fue sembrado por los dioses. Finalmente, esta leyenda pre-dice: cuando se acerque la hora del fin, un hombre habrá de talarlo.

Fernando Ruiz Granados
No. 128, Enero-Marzo 1995
Tomo XXIV – Año XXXI
Pág. 123