Sobre el tiempo

128 top
Kepler (Mysterium cosmographicum, 1586), fue terminante: lo curvo ha de representarnos a Dios. Esta afirmación, contenida en el capítulo II, es posible que haya quitado el sueño, cien años después, al mismo Newton, cuando éste explicaba el concepto absoluto del tiempo en su Philosophiae naturalis principia mathematica (1687): el tiempo fluye uniformemente sin relación con nada externo. Leibniz negó esta connotación por creerla excesivamente metafísica. Habrá que llegar al relativismo de Einstein para poder hablar de la curvatura del tiempo, algo así (argumento contrario sensu) como una aproximación a la idea de lo curvo expresada por Kepler.

Mucho antes, sin embargo, en The magician (1530), libro sin autor conocido, se cuenta una leyenda del siglo VI, vinculada a los conceptos de tiempo y curvatura. Nos describe la vida de un mago que juega con la cuarta dimensión sin tener conciencia de sus límites. Se ubica en cualquiera de las “dimensiones”, hacia arriba o hacia abajo, hacia el futuro o el pasado. Pero un día “pierde la receta” (acaso su lucidez mental) y queda inmerso en una zona curva del Tiempo, de la que nunca más regresará a su mundo cotidiano. Cuando lo van a buscar, lo hayan sentado en el suelo, de espaldas a un muro, con una sonrisa aterradora, siniestra. El mago ya está muerto, “perdido en el tiempo”, como dice el exégeta.

Juan Jacobo Bajarlía
No. 128, Enero-Marzo 1995
Tomo XXIV – Año XXXI
Pág. 163

Opina

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s