¿No qué no?

Pipina deseaba mucho ir al baile de la señorita Jennyfer, la hija de una familia muy adinerada, pero ya que no le habían dado invitación, ideó un plan para asistir. Al llegar al baile, vestida muy humildemente, la detiene el portero y le pregunta por su invitación. Ella, con astucia y satisfacción, responde.

—¡No entiendo, señor! ¡Primero no me dan invitación y luego me la piden! Es inaudito.

Pipina cruza la puerta y disfrutó del baile como cualquier otro invitado.

Alejandra Estavillo Ortiz
No. 128, Enero-Marzo 1995
Tomo XXIV – Año XXXI
Pág. 231

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