Una promesa cumplida

El niño prometió a la hormiguita, su amiga, permanecer a su lado hasta el final de su vida.

Se sentó a su costado y conversaron tanto que ya no había de qué hablar.

Poco a poco, todo se tornaba aburrido y el niño comenzó a extrañar a sus amigos del barrio. “Es cierto que las hormigas viven menos que los hombres; pero, esta parece inmortal”, pensó, viendo pasar el día.

De repente, el pequeño aplastó con su dedo pulgar a su amiga y se retiró feliz por haber cumplido su promesa.

Fabricio Prada Rojas
No. 128, Enero-Marzo 1995
Tomo XXIV – Año XXXI
Pág. 227

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