El otro mundo hindú

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Este país de los lagos de dorados lotos. Hay ríos a miles, llenos de hojas de color del zafiro y del lapislázuli. Y los lagos, resplandecientes como el sol de la mañana, están adornados con dorados mantos de rojo loto. Todo el campo está cubierto de joyas y piedras preciosas, con alegres mantos de lotos azules de dorados pétalos. En lugar de la arena, las perlas, las gemas y el oro forman las orillas de los ríos, a lo largo de los cuales se elevan árboles de un oro que brilla como el fuego. Estos árboles dan perpetuamente flores y frutos, despiden una deliciosa fragancia y están llenos de pájaros.

El Ramayana
No. 11, Abril 1965
Tomo II – Año I
Pág. 230

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La cámara mágica

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Una vez, en una aldea de la parte baja del Río Yukón, se dispuso un explorador a tomar con su cámara fotográfica una vista de la gente que transitaba por entre las casas. Mientras enfocaba la máquina, el jefe de la aldea llegó e insistió en fisgar bajo el paño negro. Habiéndosele permitido que lo hiciera, estuvo contemplando atentamente por un minuto las figuras que se movían en el vidrio esmerilado, y después, de súbito, sacó la cabeza y gritó a la gente con toda su fuerza: “Tiene todas vuestras sombras metidas en la caja.”

 

Frazer, en LA RAMA DORADA
No. 11, Abril 1965
Tomo II – Año I
Pág. 227

Jacques Bergier

Jacques Bergier

 

Jacques Bergier

 Yakov Mikhailovich Berger

(Odesa, 8 de agosto de 1912 – París, 23 de noviembre de 1978)

 Fue un ingeniero químico, alquimista, espía, periodista, y escritor francés de origen ruso. Es autor de obras como El retorno de los brujos, Guerra Secreta bajo los Océanos, Extraterrestres en la Historia, El planeta de las posibilidades imposibles (junto a Louis Pauwels), L’ Homme eternel (ediciones Gallimard, Francia) o La Guerra Secreta del Petróleo entre otras muchas.

En su Les livres maudits (editorial J’ ai Lu, París, 1971), traducida al español como Los libros condenados (Plaza & Janés, 1973), propone una interesante y casi horripilante hipótesis: el autor del Manuscrito Voynich poseía conocimientos extraordinariamente avanzados y demasiado peligrosos para el mundo moderno, por ejemplo el secreto de las estrellas novas, por lo cual los ocultó para evitar nuestra propia autodestrucción.

No hay pruebas de tales conocimientos avanzadísimos en el manuscrito, salvo algunos diseños “astronómicos” (por ejemplo estrellas que parecen “explotar” en los folios 68 recto y 69 vuelto, aunque pueden representar cualquier otra cosa): de todos modos es altamente improbable que Voynich en 1912, por no mencionar al dúo mágico-alquimista Dee-Kelley (hacia 1585) o incluso el propio Roger Bacon supiese qué es la energía nuclear, cómo manipularla o liberarla de modo artificial…

Debido a su fama de “sabio despistado” fue incluido por el dibujante belga Hergé (Georges Rémi) en una de las aventuras de Tintín, concretamente la titulada “Vuelo 714 a Sidney”[1].

Louis Pouwels

Louis Pauwels

Louis Pauwels

(Gante, 2 de agosto de 1920 – 28 de enero de 1997)

Fue un periodista y escritor francés, de origen belga.

Fue maestro en Athis Mons desde 1939 a 1945. Estudió la licenciatura en letras, que interrumpió al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Louis Pauwels escribió en muchas revistas literarias mensuales francesas en 1946 (incluyendo Esprit y Variété) hasta la década de 1950. Participó en la fundación de Travail et Culture (Trabajo y Cultura) en 1946, destinados a difundir la cultura a las masas, y de la que él era el secretario. En 1948, se unió a los grupos de trabajo de GI Gurdjieff durante quince meses, hasta que se convirtió en editor en jefe de Combat en 1949 y editor del periódico Paris-Presse. Dirigió, entre otros, la Biblioteca Mondiale (precursora del “Livre de Poche”), el mensual de la mujer Marie Claire, y la revista Artes y Cultura en 1952.

Pauwels conoció a Jacques Bergier en 1954, cuando era el director literario de la Biblioteca Mondiale, surgiendo una estrecha amistad entre ellos, gracias a la cual escribieron en 1960 Le Matin des Magiciens (El retorno de los brujos), y en 1970 la interrumpida continuación de L’Homme Eternel (El Hombre Eterno). Colaborando nuevamente con Bergier (así como con François Richaudeau), fundó la revista bimensual “Planète” en octubre de 1961, que apareció hasta el mes de mayo de 1968 (y una vez más ese mismo año bajo el título Le Nouveau Planète (el Nuevo Planeta ). Fueron 64 números en total entre las dos ediciones. Diversas números agrupados se han publicado, en una colección que los autores llamaron “Encyclopédie Planète”, ya que cada volumen contiene alrededor de 250 páginas, con alrededor de treinta volúmenes en total. Diecisiete “Antologías Planètes” dedicados a Jacques Sternberg, agrupan textos cortos de varios autores sobre un tema determinado. En la década de 1970, se convirtió en amigo de algunos miembros del ultraderechista GRECE.

Pauwels escribió numerosos artículos para Le Journal du Dimanche desde 1975 a 1976. En 1977, dirigió la sección cultural de Le Figaro, donde estableció las bases de Le Figaro-Magazine. Le Figaro-Magazine se inició en octubre de 1978, como un suplemento semanal con el diario Le Figaro. La intención de Robert Hersant era crear un contrapeso a la influencia de Le Nouvel Observateur que consideraban demasiado de izquierdas. Louis Pauwels estuvo a cargo de la nueva revista. Louis Pauwels ofreció inicialmente el puesto de jefe de redacción a Alain de Benoist que declinó el ofrecimiento debido a que trabajaba en su editorial Éléments y en el Éditions Copérnico. Los miembros del GRECE eran Alain de Benoist, Michel Marmin e Yves Chisten, y contribuyeron en Le Figaro Magazine hasta el verano de 1979. Después de su salida, el tono de la revista se hizo más liberal en economía, mientras que en el resto mantuvo una tendencia conservadora. Louis Pauwels se mantuvo al frente del semanario hasta 1993. Cuando los estudiantes se manifestaron contra la Ley Devaquet sobre las universidades en 1986, Louis Pauwels publicó su escrito editorial más famoso acerca del SIDA mental1 que habría afectado a la juventud francesa. Fundó, con Gabriel Véraldi y Rémy Chauvin, la Fondation Marcel et Monique Odier de psico-física en Ginebra en 1992. Y fue colaborador asiduo del periódico Washington Times. Murió en 1997[1].