Gustavo Mejía Ricart

Gustavo Mejía Ricart

Gustavo Mejía Ricart

Nació en Santo Domingo el 24 de septiembre de 1893. Escritor, historiador, educador y abogado. Hijo del destacado educador Félix Evaristo Mejía. Se graduó de abogado en el Instituto Profesional (1914) y de Doctor en Derecho Civil y en Derecho Público y Ciencias Políticas en la Universidad de La Habana (1919). Inició su labor como maestro en la Escuela Normal y luego pasó a impartir cátedras en las facultades de Derecho y de Filosofía y Letras de la Universidad de Santo Domingo. Trabajó como abogado en San Pedro de Macorís, en Santo Domingo y en Cuba, donde revalidó, en la Universidad de La Habana, su título de Doctor en Derecho adquirido en República Dominicana. En el área de servicios públicos se desempeñó como Juez de Primera Instancia, Abogado del Estado ante los Tribunales de Tierras, Diputado al Congreso Nacional por Santo Domingo y por las provincias Duarte, Samaná y San Rafael. Presidió el Instituto de Investigaciones Históricas y el Instituto Nacional de Criminología y fue miembro de la Academia Dominicana de la Lengua, de la Sociedad Bolivariana de Santo Domingo y de la Comisión de Estudios Históricos y Filosóficos de la Sociedad Colombiana. Entre las instituciones extranjeras con las que colaboró figuran: la Academia de Ciencias Penales de la Universidad de París y México, el Colegio de Abogados de La Habana y la Academia Nacional de Historia y Geografía de México. Su posición política a favor de los intereses del pueblo, sus constantes cuestionamientos a los regímenes conservadores y su actitud de hombre recto e insobornable le costaron varios apresamientos. Combatió la intervención norteamericana del año 1916 y al régimen de Trujillo, lo que dio lugar a que sufriera persecuciones. Como literato publicó un libro de cuentos, algunas novelas y una antología de poetas dominicanos. Fue prolífico en Política y Derecho, dejando inédita una obra de Historia Dominicana que consta de doce volúmenes. Su producción en el campo de la historia, la política y el derecho es abundante y significativa para la bibliografía nacional. La crítica literaria ha sido muy indiferente a su producción. Murió en Madrid el 10 de junio de 1962.

Una calle de la ciudad de Santo Domingo lleva su nombre[1].

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Retrato de uno que camina por la séptima

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Sin pararse a pensar cuántas veces ya lo ha hecho, usted se lanza una vez más por esa séptima sin fondo y permanentemente humedecida por la llovizna que no deja de caer, con la esperanza de encontrar de pronto o en cualquier esquina a alguien que lo reconozca, porque usted está triste o jarto o ambas cosas sin saber por qué ni cómo. Se pregunta, entonces, de dónde viene tanta soledad, qué ha hecho usted para tenerse que mamar una vida como esa. Y así como camina por la séptima, con pasos cortos se recorre los pedazos de su vida que lo empujan de la casa a la oficina y a veces al prostíbulo —que es lo mismo sólo que al revés, así lo siente usted— y luego a esta calle inundada de periódicos desechos en el viento, y se pregunta si no sería más bien que en algún lugar del mecanismo que lo lleva y que lo trae, su trabajo que no es suyo le volvió mierda la vida.

Gustavo Mejía
No. 67, Octubre-Diciembre 1974
Tomo XI – Año XI
Pág. 39

Noticias interinfernales III

CIUDAD DEL VATICANO, 26 de Agosto (PUF) El Papa desmintió ayer las declaraciones de algunos científicos, en el sentido de que la polución atmosférica impide la salida del calor solar de la atmósfera, de tal forma que por el aumento de la temperatura, los polos comenzaron a derretirse, el nivel del mar a subir y debido a esto —según los citados científicos— poco a poco irán desapareciendo los continentes.

“Estas teorías son falsas —dijo el Santo Padre—. El origen de la anunciada catástrofe —agregó— es la minifalda, infernal artefacto que está ocasionando el constante incremento de la temperatura ambiente, el derretimiento de los principios morales, el inevitable aumento de los incontinentes y por lo tanto, la paulatina desaparición de los continentes”.

Eduardo López Rivas
No. 67, Octubre-Diciembre 1974
Tomo XI – Año XI
Pág. 33

Noticias interinfernales II

WASHINGTON, 26 de Agosto (PUP).- Se cuentan por cientos de miles las personas que ayer perecieron, cuando la aviación norteamericana, por un error, bombardeó esta capital. Respecto a la terrible tragedia, el vicepresidente Espíritu Ígneo, declaró: “Si tomamos en cuenta los resultados concretos de la operación, debemos reconocer que nuestros muchachos tienen una excelente puntería”.

Eduardo López Rivas
No. 67, Octubre-Diciembre 1974
Tomo XI – Año XI
Pág. 33