La eterna Eva

Se coloca sobre el impecable traje, su ego. Ella restriega su cuerpo acariciándole. Luego, puede irse al centro sonriente, comprar chucherías, coquetear con los amigos. Él se queda extasiado, adormilado en su autosuficiencia.

Un día, cuando ella se acerca persuasiva; el ego agazapado le reclamó con su fuerza herida y ella quedó lastimada.

Ahora —dicen— él se dedica a acumular victorias y ella, con una manzana en la mano, como una eterna Eva arrepentida, lo mira pasar mientras solloza.

Magdalena Sofía
No. 67, Octubre-Diciembre 1974
Tomo XI – Año XI
Pág. 67

Algo insólito sobre la moral pública

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El gato iba por el tejado y se encontró con un gallo que regresaba de compras. La curiosidad de ambos contrincantes permitió confirmar que el gallo traía huevos en su canasto y el gato, una gata en las pupilas. La denuncia por atentar contra la honra y las buenas costumbres la hicieron en forma simultánea pero en comisarías distintas.

Alfonso Alcalde
No. 67, Octubre-Diciembre 1974
Tomo XI – Año XI
Pág. 65

Una madre, gracias a Dios, puede elegir el futuro de sus hijos.

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La Flaca al ver por primera vez un preservativo asoció la idea a un acuario con pequeños peces.

Su sentido del humor llegaba a tales extremos que se permitía cortarle la punta sin que el galán la sorprendiera de modo que todos sus hijos eligieron la carrera del mar cuando llegó el momento de ganarse la vida por su propia cuenta.

Alfonso Alcalde
No. 67, Octubre-Diciembre 1974
Tomo XI – Año XI
Pág. 64

Alfonso Alcalde
No. 85, Enero-Febrero 1981
Tomo XIII – Año XVI
Pág. 564

La venganza

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En el colegio un jorobadito hace sus estudios en camaradería con un simpático y gallardo joven, quien en un baile, para burlarse de él, le coloca sobre la deforme espalda una mariposa de papel. El jorobado, conteniendo su cólera, la guarda en su cartera.

Transcurre el tiempo.

El jorobado inicia a su amigo en ciertas revelaciones de la vida ulterior. Le hace dudar. Le muestra que el espíritu necesita de su liberación, alejado de la materia venal y torpe. Entonces le da a leer el libro de Goethe. Werther.

Y su amigo se suicida.

Antes de que vayan a llevarse el cadáver para el camposanto, el jorobado se acerca al féretro, saca de su cartera la mariposa de papel y la coloca entre las manos cruzadas del cadáver.
Ernesto T. Lefevre
No. 67, Octubre-Diciembre 1974
Tomo XI – Año XI
Pág. 61

Ernesto T. Lefevre
No. 99, Julio-Agosto 1986
Tomo XV – Año XXII
Pág. 490