Tierra lunar

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Según los cálculos de H. Gerstenkorn, desarrollados por H. Alfevn, los continentes terrestres no serían sino fragmentos de la Luna caídos en nuestro planeta. La luna en su origen habría sido, también, un planeta que gravitaba alrededor del Sol, hasta el momento en que la vecindad de la Tierra la hizo descarrilar de su órbita. Capturada por la gravitación terrestre, la Luna se arrimó cada vez más, ciñendo su órbita en torno a nosotros. En cierto momento la recíproca atracción empezó a deformar la superficie de los dos cuerpos celestes, levantando olas altísimas de las que se desprendían fragmentos que se arremolinaban en el espacio entre Tierra y Luna, sobre todo fragmentos de materia lunar que terminaban por caer sobre la Tierra. Después, por influjo de nuestras mareas, la Luna fue impelida a alejarse de nuevo hasta alcanzar su órbita actual. Pero una parte de la masa lunar, quizá la mitad, había quedado en la Tierra formando los continentes.

Italo Calvino
No. 60, Agosto-Septiembre 1973
Tomo X – Año X
Pág. 25

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