Daniel Moyano

Daniel Moyano

Daniel Moyano

(Buenos Aires, 1930 – España, 1992)

 Fue un escritor argentino. Nació en la Ciudad de Buenos Aires en 1930, pero pasó su infancia en la ciudad de Córdoba y luego se radicó en la provincia de La Rioja donde ejerció como profesor de música e integró el Cuarteto de Cuerdas de la Dirección de Cultura de esa provincia. Aquí formó su familia y escribió gran parte de su obra literaria. Durante la última dictadura militar argentina fue encarcelado en La Rioja en 1976. Una vez liberado, se exilió en España, donde vivió hasta su muerte el 1º de Julio de 1992. Allí fue obrero en una fábrica de maquetación y, posteriormente, ejerció la crítica literaria para el diario El Mundo.

El escritor nació el 6 de octubre de 1930, en Buenos Aires. En 1934 su familia se traslada a las sierras cordobesas. En 1937, luego del fallecimiento de su madre, viaja a la ciudad de Córdoba, en dónde cursará sus estudios y trabajará de albañil. “Después de vivir con mis abuelos pasé de tío en tío. Mi padre desapareció. Reapareció años después. Todos los tíos me dieron material para los cuentos… Pasé un tiempo en un reformatorio, y mi hermana en un colegio de monjas, donde nos colocó un tío”.

En 1947 ingresa en el servicio militar obligatorio. “Cuando me tuve que enrolar en Córdoba, no tenía documento. Mi padre le había dicho a mi madre: ‘Hay que hacer los trámites para anotarlo a Daniel’, pero mi mamá dijo: ‘Daniel está anotado en el cielo, qué me importan los papeles’. Estoy anotado en el cielo, con el pastor, pero no en la tierra. Escribimos a Buenos Aires y nos dijeron que viajáramos. No fui a Buenos Aires, costaba un dineral. Un juez en Córdoba me dijo: ‘Venite con dos testigos falsos, decí que naciste en Córdoba un año antes, y entonces te enrolamos y no te cobramos’. Me enrolé a los diecisiete e hice el servicio a los diecinueve. En los papeles figuro nacido en Córdoba, el 6 de octubre del ‘29. Nací en Buenos Aires el 6 de octubre del ‘30. Mis testigos falsos fueron un violinista gallego y un ave negra de esas que andan en los tribunales, que dijo: ‘Yo me ocupé, Sr. Juez, de los servicios de obstetricia’. El violinista dijo: ‘Pues mire, yo he estado ahí sentado, leyendo una partitura y me puse a tocar el violín, y me dijeron: ¡Ha sido un varón!’”

En 1957 su libro de cuentos “Artistas de variedades” gana el concurso organizado por la Editorial Assandri, de Córdoba. En 1959 viaja a la provincia de La Rioja. Allí trabajará para el diario “El Independiente” e iniciará su carrera de periodista. En 1960 la editorial Assandri publica su libro de cuentos “Artistas de variedades”. Comienza a trabajar como corresponsal del diario Clarín en La Rioja. Es violinista del Cuarteto de Cuerdas y Orquesta de Cámara, y profesor en el Conservatorio Provincial de Música. En 1963 aparece, en Buenos Aires, su libro de cuentos “El rescate”, publicado por Burnichón Editor (reeditado en 2005 por Interzona Editora). En 1964 se publica su libro de cuentos “La lombriz”, con prólogo de Augusto Roa Bastos (Nueve 64 Editora). En 1966 la editorial Sudamericana, de Buenos Aires, publica su novela “Una luz muy lejana”. En 1967 se publican, en Buenos Aires, sus libros de cuentos “El monstruo y otros cuentos” (Centro Editor de América Latina) y “El fuego interrumpido” (Sudamericana). Recibe el Premio de Novela Primera Plana por su novela “El oscuro”, que Sudamericana publica al año siguiente. En 1969 trabaja como colaborador para la Revista Primera Plana. En 1970 en Caracas, Venezuela, se publica su libro de relatos “Mi música es para esta gente” (Monte Ávila Editores). En 1974 se publican, en Buenos Aires, su libro de cuentos “El estuche del cocodrilo” (Ediciones del Sol) y su novela “El trino del diablo” (Sudamericana).

En 1976 Un día después de producirse el Golpe de Estado, el 25 de marzo, es detenido en su casa de La Rioja por las Fuerzas Armadas. Luego de quedar en libertad se exilia definitivamente en España. Allí fue obrero en una fábrica de maquetas para poder subsistir. “El día del golpe de 1976 yo estaba en Córdoba, intentando inscribirme en la Facultad de Filosofía, porque se me había ocurrido estudiar. Cuando regresé a La Rioja había controles como si fuera una ciudad ocupada. Llegué a casa… Me dijeron que habían detenido a casi todos los intelectuales. Muchos eran del diario El Independiente. Además estaba detenido Ramón Eloy López, un poeta, un sacerdote, uno de los tres miembros del Partido Comunista, algunos de la JP y el arquitecto que proyectó la cárcel. Lo metieron en la celda de castigo. Esa noche dormí en casa, sabía que me podían detener. Había sido amenazado por la Triple A, y por LV14, la emisora local. Una locutora estaba leyendo un capítulo por día de ‘El trino del diablo’ y le dijeron que si seguía leyendo iban a volar la radio. Me amenazaron a mí, recurrí al gobernador, Carlos Menem y me había puesto custodia policial en casa. Me levanté temprano, estaba preparando mi ingreso a la Facultad con ese placer de entrar por primera vez a esas disciplinas. Abrí un libro y vi que se detenía un auto: eran cuatro, tres caminaron despacio hacia casa. Mi hija María Inés, de siete años, dormía. Mi hijo Ricardo, que tenía catorce, estaba levantado junto a dos hijos de una familia amiga, y estaba mi mujer. Me apresuré a abrirles la puerta antes de que la derribaran. Era el 25. Pregunté si me podía cambiar de ropa. Dijeron, ‘Sí, pero pronto’, y me acompañaron al dormitorio. ‘¿Llevo documentos?’ ‘No los va a necesitar’, dijo uno. Eso me asustó. Pero no tuve tiempo de tener miedo. Quedé incapaz de reaccionar porque eso era insólito. Yo era periodista, además de escritor, trabajaba para Clarín, y músico y plomero. Me llevaron de casa al cuartel, en silencio. Estaba cerca. Al cuartel entré a los empujones. En un salón enorme estaba media La Rioja de pie, contra la pared (no nos dejaban sentar), con un colchón al lado. (…) Me enteré de que mis libros los secuestraron de la librería Riojana y los quemaron en el cuartel, junto con los de Cortázar y Neruda. Qué honor. Bajé siete kilos en doce días: hacía gimnasia a escondidas. Cuando me dijeron que podía abandonar la provincia, me fui a Buenos Aires, gestioné mi pasaporte, volví a La Rioja y en una semana levanté mi casa. El 24 de mayo de 1976, tomamos el ‘Cristóforo Colombo’, y el 8 de junio comenzó el exilio en Barcelona,”1

En 1981, en Madrid, la editorial Legasa publica su novela “El vuelo del tigre”. En 1982 el Centro Editor de América Latina, de Buenos Aires, publica su libro “La espera y otros cuentos”, con selección y prólogo de Ana María Amar Sánchez. En 1983, en Buenos Aires, la editorial Legasa publica la novela “Libro de navíos y borrascas”. En 1984 recibe el Premio Konex Diploma al Mérito en la categoría “Cuento: primera obra publicada después de 1950”. En 1985 obtiene, en París, el Premio Juan Rulfo por el cuento “Relato del halcón verde y la flauta maravillosa”. En 1989 la editorial Alfaguara de Madrid, publica su novela “Tres golpes de timbal”. En 1990 recibe el Premio Boris Vian por “Tres golpes de timbal”. Para entonces trabaja como crítico literario para el diario madrileño “El Mundo”.

El 1º de julio de 1992 muere en España.

En 1999, KRK ediciones publica, en España, su libro de relatos “Un silencio de corchea”. En 2005 La editorial Gárgola, de Buenos Aires, publica postumamente su novela “Dónde estás con tus ojos celestes”[1].

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Incendio en el cuerpo de bomberos

(Para Augusto Monterroso)

El incendio que se declaró en el Cuerpo de Bomberos no pudo ser sofocado debido a que el personal, que no tenía experiencia de un hecho semejante, le pareció que, aunque tenían el fuego ante los ojos, éste era imposible, en razón de la naturaleza del Cuerpo y de su función.
Entonces, mientras la alarma sonaba enloquecida, se quedaron de brazos cruzados hasta ser consumidos por las llamas gigantescas.
La no existencia, por definición, de bomberos para bomberos, favoreció notablemente el desarrollo del evento

Daniel Moyano
No. 105-106, Enero-Junio 1988
Tomo XVII – Año XXIII
Pág. 11

Juan Carlos Ghiano

Juan Carlos Ghiano

Juan Carlos Ghiano

“Cuentista notable, poeta y autor teatral que renovó con señalada calidad dos viejas modalidades de los escenarios porteños: el sainete y el grotesco. Esa inteligente práctica de los más diversos géneros y su prestigio como crítico y estudioso, armonizaban con su personalidad, frecuentemente salpicada por un humor cortante y una cáustica ironía. Obras como Narcisa Garay, mujer para llorar (1959) que obtuvo durante años el favor de los públicos, mostraron al autor ricamente dotado para el género teatral”.

   Juan Carlos Ghiano nació en Nogoyá (E.R.) el 27 de Noviembre de 1920 y falleció en Buenos Aires el 6 de Septiembre de 1990.

Autor de obras narrativas, poéticas y dramáticas, que intentamos citar, en su mayoría, pues los escasos trabajos biográficos existentes apenas transcriben algunos títulos: “Extraños Huéspedes” (1947), “Cervantes Novelista” (1948), “Lugones y el Lenguaje” (1948), “Temas y Aptitudes” (1949), “Historia de Finados y Traidores” (1949), “Puerta al Río” (1950), “José Martí” (1952), “Constantes de la Literatura Argentina” (1953), “La Casa de los Montoya” (1954), “Memorias de la Tierra Escarlata” (1954), “Lugones Escritor: notas para un análisis estilístico” (1955), “Testimonio de la Novela Argentina” (1956), “Poesía Argentina del Siglo XX” (1957), “La Mano del Ausente” (1960), “La Novela Argentina Contemporánea 1940-1960” (1960), “26 Poetas Argentinos: 1810-1920” (1960), “Introducción a Ricardo Güiraldes” (1961) “La Moreira – drama en tres actos” (1962), “Ricardo Güiraldes” (1966), “Antiyer – tragicomedia en dos actos” (1966), “Corazón de Tango – tragicomedia en tres actos” (1966), “Análisis de La Guerra Gaucha” (1967), “Análisis de las Silvas Americanas de Bello” (1967) “Los Testigos” (1967), “Rubén Darío” (1967), “Análisis de La Gloria de Don Ramiro” (1968), “El Matadero de Echeverría y el Costumbrismo” (1968), “Ceremonias de la Soledad” (1968), “Días en el Pueblo: historias y noticias” (1968), “Análisis de Cantos de Vida y Esperanza” (1968), “Análisis de Prosas Profanas” (1968), “De Traidores y Finados” (1970), “La Gula” (1970) “Actor del Miedo” (1971), “Los Géneros Literarios: principios griegos de su problemática” (1971), “La Renguera del Perro” (1973), “Unos Cuantos Cuentos” (1977), “Tres Tragicomedias Porteñas: Narcisa Garay, mujer para llorar; Antiyer y Corazón de Tango” (1977), “Relecturas Argentinas de José Hernández a Alberto Girri” (1978), “Vividuras o Libro de Muchas Advertencias y Algunas Incertidumbres” (1981), “Noticias más o menos sociales” (1981), “Los Rostros Nativos” (1982), “Hace mucho y Apenas” (1982), “Aunque es de noche” (1983), “Páginas de Juan Carlos Ghiano seleccionadas por su autor” (1984) y “Aquí están Juntos”[1]

Carámbanos

105-106 top

Avanza con paso liviano sobre las baldosas ajedrezadas, donde los pies van eligiendo los cuadrados blancos, con una tranquilidad ajena a la agitación de las manos, que luchan con el aire demasiado cálido. Como su avance se demora, me adelantó a recibirla, atento a los harapos del vestido, manchados por extensiones de moho, la cara carcomida donde unas huellas sombrías marcan el lugar en que se han hundido los ojos, el pelo casi desvanecido, bajo el brillo de una forma transparente. Para aproximarse más debo superar el olor de desintegración que la rodea, como una aureola, más densa que el fulgor de su corona. Cerca de lo que fue su cara y para no mirarla en su desgarrada miseria levantó los ojos, hasta el esplendor vacilante, descubriendo la precariedad del hielo, una materia que se lleva bien con las devastaciones del vestido, que alguna vez fue blanco, con las manos, en las cuales quedan la piel sobre los huesos y los cambiantes anillos que le finge el verdín. Como no me atrevo a tocarla, murmuro las pobres palabras de una pregunta, que ella adivina con la penetración que debe ser costumbre del mundo del cual vuelve. La respuesta a mi perplejidad es un quejido, que no sale de su boca sin labios, sino del cuerpo vacilante —Soy aquella a quien nunca besaste— y dejándome de lado reinicia la marcha, con el temblor de los carámbanos que la coronan.

Juan Carlos Ghiano
No. 105-106, Enero-Junio 1988
Tomo XVII – Año XXIII
Pág. 6