El unicornio

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El unicornio chino o k´i-lin, es uno de los cuatro animales de buen agüero; los otros son el dragón, el fénix y la tortuga. El unicornio es el primero de los animales cuadrúpedos; tiene cuerpo de ciervo, cola de buey y cascos de caballo; el cuerno que le crece en la frente está hecho de carne; el pelaje del lomo es de cinco colores entreverados; el del vientre es pardo o amarillo. No pisa el pasto verde y no hace mal a ninguna criatura. Su aparición es presagio del nacimiento de un rey virtuoso. Es de mal agüero que lo hieran o que hallen su cadáver. Mil años es el término natural de su vida.

(No se cita el autor)
No. 19, Diciembre 1966
Tomo III – Año III
Pág. 640

Fórmula

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Triturad también una sexta parte de libra de cuerno vivo de ciervo, del que cae al comienzo del año. Así que todo esto quede mezclado en una harina muy menuda, pasadlo inmediatamente por un tamiz de mallas muy apretadas. Agregad doce cebollas de narciso sin corteza, majadas con mano vigorosa en un mortero de mármol muy limpio, y después, dos onzas de goma con harina de trigo candeal de Toscana, y otras tantas nueve partes más de miel. Toda mujer que se frote su cara con este ungüento la volverá más tersa que su espejo.

Ovidio
No. 19, Diciembre 1966
Tomo III – Año III
Pág. 632

Hesíodo

Hesíodo

Hesíodo

(Ascra, hoy Palaioppanagia, actual Grecia, h. mitad s. VIII a.C.-id., ?)

Poeta griego. Después de Homero, es el más antiguo de los poetas helenos, y durante buena parte del siglo XIX la crítica llegó a dudar de su existencia real, aunque ésta parece fuera de toda duda en la actualidad. La familia de Hesíodo estableció su residencia en Beocia, procedente de Cumas (Eolia), lugar de origen de su padre. Poco se sabe de su vida; parece que fue fundamental en ella la enemistad con su hermano Perses a causa de la herencia paterna, y este tema abordó en su obra Los trabajos y los días.

Muerto su padre, Hesíodo se estableció en Naupaktos, donde pasó su juventud al cuidado de un rebaño de ovejas y llevando la vida plácida y sencilla de los campesinos griegos. Los actuales especialistas sitúan como contemporáneo de Homero a Hesíodo, mas su poesía, muy alejada del estilo épico y grandioso de la de aquél, está destinada a instruir más que a exaltar. Se sabe también que en Calcis (Eubea) participó en un concurso de aedos y obtuvo la victoria. Murió al parecer en Ascra y sus cenizas se conservaron en Orcómono, donde se le rindieron honores como a un fundador de la ciudad.

Muchas de las obras que durante la Antigüedad se le atribuían, como los poemas sobre arte adivinatorio La ornitomancia, Los versos mánticos y Las explicaciones de los prodigios, no son realmente suyas. Lo que parece probado con seguridad es que fue el autor de Los trabajos y los días, de la Teogonía, que explica el origen del universo y la genealogía de los dioses, y de los cincuenta y cuatro primeros versos del Escudo de Heracles.

Junto con las de Homero, las obras de Hesíodo se convertirían en parte del corpus fundacional de la cultura griega, gracias a su labor de sistematización del conjunto de mitos heredados y al inicio de su interpretación en un sentido moral y práctico. La cultura griega se caracterizaría en todo momento por la compleja relación que mantendría con el conjunto de concepciones mitológicas y religiosas de sus propias tradiciones, tanto para rechazarlas como para reverenciarlas, aunque siempre extraería de allí sus más fecundas intuiciones[1].

Aclis

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Y cerca de ellas estaba en pie Aclis, lamentable, horrible, descolorida, seca por el hambre y con rodillas duras. Eran larguísimas las uñas de sus manos; de sus narices se exhalaba un olor horrendo; y la sangre corría de sus mandíbulas hasta la tierra. Estaba en pie, rechinando los dientes, y un remolino de polvo espeso envolvía sus hombros, y este polvo estaba húmedo de lágrimas.

Hesiodo
No. 19, Diciembre 1966
Tomo III – Año III
Pág. 586