Cambio cualitativo

Tras largos milenios de incesante esfuerzo, el hombre llegó a ser perfecto. Y quedó estático, en la arrobada contemplación de lo infinito, a través del potente telescopio de sus sentimientos. Más en la abstracción de la lente emotiva, la luz de una idea alcanzó a cruzar como una estrella fugaz y recomendó la lucha. El hombre perfecto había adquirido consciencia de ser un ángel demasiado imperfecto.

Eduardo López Rivas
No. 68, Enero-Marzo 1975
Tomo XI – Año XI
Pág. 188

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