Los párpados narcóticos

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Bodhidarma, fundador del budismo zen, un día que estaba meditando, se durmió – es decir, volvió a caer, por inadvertencia, en el estado de conciencia habitual en la mayoría de los hombres-. Esta falta le pareció tan horrible que se cortó los párpados. Estos, según la leyenda, cayeron al suelo, y en seguida nació de ellos la primera planta de té. El té, que preserva del sueño, es la flor que simboliza el deseo de los sabios de mantenerse despiertos, y por esto se dice: “el gusto del té y el gusto del zen son parecidos”.

Pouwels y Bergier, en EL RETORNO DE LOS BRUJOS
No. 10, marzo-1965
Tomo II – Año I
Pág. 194

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