La prisión

Acusado de homicidio y abigeato Asunción Vega fue finalmente detenido una noche de lluvia torrencial, cuando se disponía a ultimar a un cobarde que se atrevió a desoír su historia. El juez que entretuvo el caso lo condenó a sesenta años inconmutables, y desde entonces. Asunción Vega no hizo más que pensar en fugarse de la prisión. Una mañana de febrero logró evadirse dejando a un centinela muerto. Por años vivió escondido, pasando con nombres falsos, moviéndose de noche para evitar ser visto, sin poder hacer alarde de sus fechorías ni de dar muestras de valor en las cantinas. Cansado del presidio de la fuga de un día decidió entregarse. Habiendo recobrado su nombre y su identidad, otra vez se sintió libre.

Nicasio Urbina
No. 125, Enero-Marzo 1993
Tomo XXII – Año XXVIII
Pág. 26

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