Antes… ayer

Un día despertó, estiró los brazos y vio a su lado una mujer que no le era del todo desconocida. Se levantó, y mientras el agua y el jabón le bajaban por su asombro, pensaba…

—Apúrate papá, voy a llegar tarde a la universidad.

Es mi hija —se dice en voz alta— y siente que la vida le ha jugado sucio.

Juan Ramírez
No. 131, Octubre-Diciembre 1995
Tomo XXVI – Año XXXI
Pág. 73

Edad media

Milena despertó sobresaltada; con desmesura pretendía definir, sin conseguirlo, las sombras de la noche.

Otra vez la misma pesadilla del vivir extemporáneo, aquel sueño que la perseguía desde su niñez. Se vistió entre tumbos y atropellos para salir de su habitación. La antorcha que sostenía en alto iluminaba levemente el corredor: comenzó a caminar, a hurgar en todos los rincones del castillo; del torreón a las mazmorras, de la capilla a la atalaya. Bajó hasta la explanada y desde el cerco amurallado miró el foso, resguardo ideal de su integridad.

Todo estaba intacto, igual que los días, que los meses, que los años anteriores. Poco a poco se tranquilizó; volvió a sentirse dueña absoluta de su tiempo, de su feudo. Desanduvo la ruta recorrida con el silencio nocturno tras de sí, quebrantando únicamente por el roce de la saya al caminar. Se recostó y se quedó dormida.
Afuera, sólo el siglo XX…

Rocío Santamaría Ambriz
No. 131, Octubre-Diciembre 1995
Tomo XXVI – Año XXXI
Pág. 65

Juan Rulfo

Juan Rulfo

Juan Rulfo

(Sayula, México, 1918 – Ciudad de México, 1986)

 Escritor mexicano. Juan Rulfo creció en el pequeño pueblo de San Gabriel, villa rural dominada por la superstición y el culto a los muertos, y sufrió allí las duras consecuencias de las luchas cristeras en su familia más cercana (su padre fue asesinado). Esos primeros años de su vida habrían de conformar en parte el universo desolado que Juan Rulfo recreó en su breve pero brillante obra.

En 1934 se trasladó a Ciudad de México, donde trabajó como agente de inmigración en la Secretaría de la Gobernación. A partir de 1938 empezó a viajar por algunas regiones del país en comisiones de servicio y publicó sus cuentos más relevantes en revistas literarias.

En los quince cuentos que integran El llano en llamas (1953), Juan Rulfo ofreció una primera sublimación literaria, a través de una prosa sucinta y expresiva, de la realidad de los campesinos de su tierra, en relatos que trascendían la pura anécdota social.

En su obra más conocida, Pedro Páramo (1955), Rulfo dio una forma más perfeccionada a dicho mecanismo de interiorización de la realidad de su país, en un universo donde cohabitan lo misterioso y lo real, y obtuvo la que se considera una de las mejores obras de la literatura iberoamericana contemporánea.

Rulfo escribió también guiones cinematográficos como Paloma herida (1963) y otra novela corta magistral, El gallo de oro (1963). En 1970 recibió el Premio Nacional de Literatura de México, y en 1983, el Príncipe de Asturias de la Letras[1].

El viaje

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Pobre de ella. Se ha de haber sentido abandonada. Nos hicimos la promesa de morir juntas. De irnos las dos para darnos ánimo una a la otra en el otro viaje, por si se necesitara, por si acaso encontráramos alguna dificultad. Éramos muy amigas.

Juan Rulfo
No. 131, Octubre-Diciembre 1995
Tomo XXVI – Año XXXI
Pág. 59