Perversidad

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El momento crucial fue cuando ella quedó desnuda y a él se le trabó perversamente el zipper del pantalón.

Edmundo Valadés
No. 131, Octubre-Diciembre 1995
Tomo XXVI – Año XXXI
Pág. 95

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Milagro

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Era una ciudad de la tierra, y niño hacía con sus amigos los estériles trabajos de las travesuras. Y así uno y otro día. Una mañana, cansado de los mismos juegos, propuso jugar “Tinguibidoo”. Dos niños juntaron los brazos para formar la silla, y una vez formada, fue Vicente quien se sentó en ella, y precedido de rezos dieron vueltas en torno de un templo imaginario. Pasados los brazos de cansancio, quisieron bajarlo; pero el santo de mentiras ya era verdadero. Convertido en madera, sus carnes estaban rígidas. Desde ese día se le veneró en mi tierra.

Andrés Henestrosa
No. 131, Octubre-Diciembre 1995
Tomo XXVI – Año XXXI
Pág. 93

José Vasconcelos

José Vasconcelos

José Vasconcelos

(Oaxaca 28/02/1882 – México, D. F. 30/06/1959)

 Fue discípulo de Justo Sierra y formó parte del Ateneo de la Juventud, que en torno a 1910 se enfrentó al positivismo y al dictador Porfirio Díaz, impulsando una corriente crítica y de renovación ideológica y política.

En su Estética, expone su teoría sobre la evolución del universo y la reestructuración de su sustancia cósmica, en los órdenes físico, biológico y humano. Comprometido con el movimiento revolucionario, apoyó a Francisco I. Madero en el Partido Antireeleccionista y más tarde a los presidentes Venustiano Carranza y Álvaro Obregón. Al parecer, Vasconcelos fue quien redactó el lema maderista: “Sufragio efectivo no reelección”.

Ejerció como rector de la Universidad Nacional, a la que convirtió en institución revolucionaria. En 1921 fue nombrado por el presidente Obregón, Secretario de Educación y durante tres años, hasta su enfrentamiento con él y su posterior exilio en Estados Unidos, llevó a cabo ‘una verdadera cruzada nacional’ en favor de la educación popular. Hizo todo lo posible para impulsar la educación indígena, la rural, la técnica y la urbana; creó redes de bibliotecas, misiones culturales, escuelas normales y Casas de Pueblo, que convirtió en centros educativos básicos. Apoyó la obra de los primeros muralistas y construyó el Estadio Nacional como lugar de espectáculos populares.

En 1925 publicó La raza cósmica, obra en la que se expone algunas de sus reflexiones sobre el indigenismo.

En 1929 regresó a su país como líder de un movimiento político apoyado por las masas que se enfrentaban al callismo dominante. Falló su intento de obtener la presidencia por lo que regresó a su retiro personal. En su obra filosófica se reivindica la intuición emotiva, opuesta a toda forma de intelectualismo y a la que sitúa en la base de su sistema metafísico (Tratado de metafísica, 1929). Entre sus obras destacan: Ulises Criollo (1935), La tormenta (1936), El desastre (1938), y Breve historia de México (1937).

José Vasconcelos falleció el 30 de junio de 1959 en Ciudad de México.

Cargos

9º Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (9 de junio de 1920-12 de octubre de 1921)

1º Secretario de Educación Pública (1921-1924)[1]

El baile

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La sensación del barco era una chilena estupenda recién casada con un yankee buen mozo y grandote; jóvenes los dos, ricos y bellos. Si no me equivoco, fueron más tarde los personajes de un drama que ocupó a la presa de escándalo no sé cuántas semanas. Mató ella al marido en una disputa y el juez la interrogó en la audiencia pública:

—Dice Ud. que la noche anterior al crimen se hallaba ya muy preocupada; sin embargo, hay testigos de que esa noche la pasó Ud. bailando…

—Señor Juez; no bailó con la cabeza sino con los pies—, contestó la chilena.

José Vasconcelos
No. 131, Octubre-Diciembre 1995
Tomo XXVI – Año XXXI
Pág. 89