Mi salud

123-124 top
El pelo me crecía de prisa por la noche y yo amanecía envuelto en él como dentro de un nido. Pero una mañana desperté calvo. Al día siguiente comenzó a levantárseme la piel. Cada día pierdo un dedo, un diente, una oreja… y así sigo. Esto no puede durar mucho, pero mi salud es perfecta.

A. F. Molina
No. 123-124, Julio-Diciembre 1992
Tomo XXI – Año XXIX
Pág. 217

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