Rafael Fernández Flores

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Nació el 7 de junio de 1951 en el Distrito Federal [1].

Doctor en ingeniería por el Instituto Politécnico de Toulouse, Francia. Profesor universitario[2]. Es autor del libro “Dime Abuelita por qué… Explicación científica a hechos cotidianos”, orientado hacia la divulgación científica, primer libro de la colección Para Conversar de Ciencia, surgida de los artículos de divulgación que ha publicado en los últimos 35 años. Contiene referencias literarias, viajes, anécdotas y ver desfilar en sus páginas personajes como Einstein, Fermi y la familia Curie, entre otros.[3][4]


[1] (según su perfil de Netlog (http://es.netlog.com/RRFF)

[4] Semblanza investigada por la Maestra Adriana Azucena Rodriguez. GRACIAS.

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Roberto Cuevas

Roberto Cuevas

ROBERTO CUEVAS

(México, D. F., 1957)

(ROBERTO CUEVAS FERNANDEZ)

 Escritor, narrador oral escénico y productor de radio.

Estudió Letras y Antropología en Jalapa, Veracruz.

En 1983 obtuvo el Premio Nacional de Radio, al mejor guión original, por el programa La linterna mágica de Radio Universidad Veracruzana. Alumno y asistente del fundador del movimiento iberoamericano de narración oral escénica, el cubano Francisco Garzón Céspedes.

En 1997 recibió, en el Palacio de Bellas Artes, el Premio Iberoamericano Chamán-Ciudad de México, otorgado por la Cátedra Iberoamericana de Narración Oral Escénica, con sede en Madrid.

Ganador en dos ocasiones del Premio Alejandrina de la Universidad Autónoma de Querétaro, en 2000, por el cuento El sueño de las monedas de Adoración Arcángel, y en 2004 por el poemario Donde el amor tuvo sus jaulas llenas.

De 1998 a 2002, corrector de estilo, columnista y codirector del suplemento La feria del semanario Nuevo Milenio.

Segundo lugar nacional en el concurso de guionistas de Redes, programa radiofónico de la Red Nacional de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales, en 2001. Guionista de Tierra adentro radio.

Docente en la Escuela de Escritores de Querétaro, SOGEM, y del Seminario de Creación Literaria del Instituto Queretano para la Cultura y las Artes.

Docente de Redacción y ortografía y del Arte de Hablar en Público en el Centro de Arte y Cultura de Querétaro.

 Obra:

Donde se cuentan vidas que vidas parecen (y semejanzas por el estilo). Relatos. Edición de autor. Jalapa, 1980.

Fantasías. Relatos. Editorial Amate. Jalapa, 1982.

Alrevestiario. Relatos. Universidad Veracruzana, Col. Luna Hiena. Jalapa, 1986.

Naolinco. Cuento. Ed. Papuras. Querétaro, 1993.

Sísifo ama a su roca. Poesía. Ed. Papuras. Querétaro, 1993 y Calygrama, 2012.

Ni siquera por amor. Cuento. Ed. Papuras. Querétaro. 1993.

El sueño de las monedas de adoración arcángel. Cuento. Ed. Fuera de comercio. Querétaro, 1998.

Café de ninguna plaza. Poesía. Universidad Autónoma de Querétaro. 1998.

Velia tiene las llaves de la luz. Poesía. Ed. Papuras. Querétaro, 2002.

Dónde tuvo el amor sus jaulas llenas. Poemas. Calygrama. Querétaro, 2012[1].


[1] Datos enviados por el propio Roberto Cuevas vía e-mail.

El hombre fuerte

Obsedido por la publicidad y hostilizado por la exhibición de la fuerza bruta ostentada como humana virtud, ingresó en un gimnasio para convertirse en un atleta de campeonato. El tiempo libre que le dejaban sus negocios, estafas y contubernios, lo dedicaba a un apasionado entretenimiento que, gradualmente, fue aumentando su habilidad y potencia muscular.

La vanidad lo impulsó a querer levantar, antes de tiempo, el peso de la conciencia… Al día siguiente, los diarios daban la noticia de que el hombre de negocios había muerto, según el parte médico, herniado y víctima de una rara asfixia.

Roberto Bañuelas
No. 123-124, Julio-Diciembre 1992
Tomo XXI – Año XXIX
Pág. 283

El Andrac

123-124 top

Nadie sabe desde cuando el Andrac existe. Una leyenda antigua habla de él y refiere, si no su origen, que acaso nadie conoció, si la sospecha terrible de que nos sobrevivirá cuando todo haya terminado. El Andrac es difícil de reconocer ya que visto de lejos parece un perro.

De día se le puede llegar a encontrar echado, durmiendo en algún rincón de cualquier calle, pero su aire de familiaridad, de bestia doméstica e inofensiva le hace permanecer inadvertido. Por las noches cuando despierta, se levanta y con pasos cortos echa a andar en busca de las calles más desiertas.

Fernando Ruiz Granados
No. 123-124, Julio-Diciembre 1992
Tomo XXI – Año XXIX
Pág. 282