Variación III Bella durmiente

Inmediatamente después de pincharse el dedo con la rueca, la princesa cayó al suelo roncando sonoramente. El hada mala y un hombrecito de gorro rojo salieron de entre las cortinas —aquí tienes, buen trabajo— dijo el chaparro y le entregó al hada un cofre repleto de diamantes. Así, Aurora se convirtió en el segundo ejemplar de la creciente colección de los siete enanos.

Arturo Castrejón
No. 135, Abril-Junio 1997
Tomo XXIX – Año XXXIII
Pág. 53

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