El compadre Molina

Antes de venir a verte, maté al compadre Molina. No te asustes, dentro de lo que cabe creo que no padeció. Nomás se le fruncieron los labios y luego se fue padelante sin soltar un pujido. Allí mismo, frente al estero de las mojarras, hice un pozo bien hondo y lo enterré amortajado con el suadero de su caballo. ¿Tas oyendo? No me veas con esos ojotes de vaca recién parida, al fin y al cabo el difunto ya descansa en paz y a mí no me queda otra que volver con los carrancistas del general Patiño; si me quedo aquí, capaz que me afusilan. Me vine de Coahuila pensando en el gusto que te iba a dar, pero apenas me acerqué al pueblo, me dieron el chisme. ¡Qué lástima! Más de tres veces el compadre Molina me sacó de apuros; no se rajaba nunca, ni con pesos ni con el máuser y menos si se les ponía enfrente una vieja franjolina como tú. No, no te arrecholes en ese rincón, no te voy a pegar, aunque me gustaría amarrarte a las trancas del chiquero y que tragaras lo mismo que los puercos.

Agarra tus tiliches y lárgate que ya no aguanto las ganas de reír a carcajadas por el último favor de mi amigo. No sé cómo diantres te metiste con él. ¿Recuerdas la llaga que el compadre traía más enconada que el piquete de un pinolillo? ¿Te acuerdas de sus dolores de cabeza y de lo amolado que estaba por las riumas? Ojalá que sí, porque ora te va a pasar lo mismo; él ya no tenía remedio: se hubiera muerto de esa enfermedad que pegan las pirujas.

José Luis Velarde
No. 107-108, Julio – Diciembre 1988
Tomo XVII – Año XXIV
Pág. 254

El cigarrillo

Dobló la esquina. Buscó en mis bolsillos. Tomó un cigarrillo. No tengo fósforos, tampoco encendedor. Veo una sombra cerca. Toco su espalda. —Disculpe, —le digo muy amable— ¿Me da fuego?

El dragón complaciente me fulmina en una llamarada.

Rubén C. Tomasi
No. 107-108, Julio – Diciembre 1988
Tomo XVII – Año XXIV
Pág. 249

Germán Espino Sánchez

Germán Espino Sánchez

 

Germán Espino Sánchez

Doctor en ciencia política por la Universidad Autónoma de Barcelona

Últimas Publicaciones:

(2009) Publicación del libro La república del Escándalo, coeditado por la Editorial Fontamara, IEQ y la UAQ

(2009) Publicación del artículo The transformation of political communication in Mexico (1994-2006) en la Journal of Global Communication, Vol 2, No. 1. Editado por la Global Communication Research Association, Sidney. (Revista indizada)

(2011) “La transformación de la comunicación política en las campañas presidenciales de México”, Revista Convergencia 56 (revista indizada), Mayo-agosto, Universidad Autónoma del Estado de México, México.

(2012) ¿Cyberrevolución en la política?, Editorial Fontamara. México. (Libro en prensa)

(2012) Garza, Martagloria y Germán Espino, Querétaro: democracia de dos bandas. Editorial de la Universidad Autónoma de Querétaro. Querétaro. (Libro en prensa)

Reconocimientos, premios y distinciones:

En la Maestría en Comunicación y Política por la UAM Xochimilco obtiene Mención de honor por sus calificaciones y haber presentado la tesis en tiempo.

En el examen de doctorado obtiene la mención Cum Laude con la tesis “El nuevo escenario de la comunicación política en las campañas presidenciales de México”)

Reconocimiento por haber obtenido una de las mejores evaluaciones de los estudiantes en los cursos impartidos en el semestre julio-agosto 2009

Reconocimiento a perfil deseable por PROMEP (2009-2012)

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel 1 (2010-2013)

 

Cargos relevantes que ha desempeñado:

(2001-2002) Director del periódico Tribuna de Querétaro

(2006-2007) Editor de suplementos en el periódico nacional Milenio, diario

(2010) Coordinador del Diplomado en planeación de campañas electorales y marketing político, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro[1].

La eternidad no pasa en balde

Cuando Dios Padre murió, todos en el cielo sabíamos que Dios Hijo le sucedería en el trono eterno.

Pero vino un dios griego, Zeus, que también decía ser hijo de Dios Padre. Dios Hijo, que no podía dudar de la castidad del padre, negó al griego; pero éste rompió los siete sellos y demostró ser hijo del Padre. Dios Hijo tuvo que reconocer el desliz del Padre.

Entonces de todas partes surgieron dioses que rompían los siete sellos: Brahma el hindú, Atón el egipcio, Huitzilopochtli el mexicano, Alá el árabe, Manitú el norteamericano, Niord el escandinavo,… una constelación infinita de dioses que venían primero de toda la Tierra y después de todos los rincones del universo.

Cuando me desterraron al Purgatorio por el exceso de población, el cielo ya era una democracia.

Germán Espino Sánchez
No. 107-108, Julio – Diciembre 1988
Tomo XVII – Año XXIV
Pág. 248