Narciso

Narciso enamorado de Eco, atravesó el bosque de las ninfas Cosqueándola (origen mítico de la palabra buscándola) eróticamente. De no haberla buscado así, nunca hubiese puesto atención en el hombre del estanque. Narciso contempló detenidamente al personaje del agua, lo admiró, lo deseó, pensó lo que podrían decirse, lo que podrían hacer o dejar de hacer, lo que disfrutarían juntos, todo lo que tenían en común: todo; se sintió como un reflejo del hombre del estanque.
Al primer beso ambos desaparecieron en ondas concéntricas.

Alberto Ruy
No. 55, Noviembre 1972
Tomo IX – Año IX
Pág. 297

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