Artesanía bien intencionada

Cuando vi al de los cuernitos y la cola, a pesar de que no era yo más que una forma etérea, me sublevé. Pero él me apaciguó.

—No se alarme —dijo—. Usted está aquí solamente de visita; no se ha cometido ninguna injusticia. Sólo quería que viera lo lindo que quedó su mosaico. Después podrá ir a pasar la eternidad donde guste.

Miré al piso. Reconocí, en su forma pétrea, todas mis buenas intenciones.

Carlos María Federici
No. 55, Noviembre 1972
Tomo IX – Año IX
Pág. 315

Anuncios

Opina

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s